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Crítica de «Las maestras de la República» (**): Con buena letra

Pérez Solano ha hecho una pieza más bien melancólica, en tono monocorde, sólo roto por la llorosa declaración de una víctima

D�a 14/03/2014 - 10.15h

Esta película de Pilar Pérez Solano afirma desde su primera imagen que es un documental del sindicato UGT. Nada que objetar, en principio: por poner uno entre muchos posibles ejemplos, «Nueva Tierra», obra maestra del documental, la realizó Joris Ivens en 1933 por encargo del sindicato de la construcción holandés. La gente tiende a pensar en el documentalista como una romántica figura independiente, desfacedora de entuertos con su cámara, cuando la realidad es que este cine de no ficción tiene una larga tradición institucional y de propaganda.

Y en efecto, la intención que parece animar la película es claramente política y tiene algo de voluntad de intervenir en un debate de actualidad: es una defensa de la escuela pública a través de uno de sus referentes históricos prestigiados, aquellas maestras republicanas que quisieron modernizar las aulas y tratar de cambiar la sociedad implantando nuevas ideas en las mentes de sus jóvenes alumnos, etc.

Pérez Solano no sigue los pasos de Ivens y no ha hecho una pieza de agitación (no estamos en aquellos años 30, por fortuna), sino una pieza más bien melancólica, en la línea de tantas evocaciones -de ficción o de cine factual- del franquismo: la larga lista de expertos entrevistados coinciden en lamentar las oportunidades perdidas. Todo ello en un tono monocorde, sólo roto por la llorosa declaración de una víctima, huérfana de maestros asesinados en 1936.

De un documental parece que hay que hablar del «qué» y no del «cómo», pero resulta molesta la extrema convencionalidad de la forma, el uso tímido y demasiado literal de las imágenes de archivo, el busto parlante colocado siempre en el mismo ángulo, incluso el recurso a una actriz que recorre muy elegante ella un venerable edificio escolar? Qué pena (será por el «qué») que le den a un reportaje histórico tópico el Goya al mejor documental, cuando ahora mismo hay tanto cine de no ficción innovador circulando por nuestras más o menos alternativas pantallas.

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