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Crítica de «Anochece en la India» (***): Lo necesario del viaje, lo superfluo de la brújula

Juan Diego compone un personaje tan sólido y cuajado de arrancada, tan peculiar, complejo y atractivo, que sólo un empeño raro del guión podía despojarlo de parte de su solidez y cimentación

D�a 11/04/2014 - 09.41h

José Sacristán vio claro el momento de emprender su viaje en «El muerto y ser feliz», y ahora Juan Diegotiene el flashazo de emprender el suyo en Anochece en la India». Lo que no sujeten ambos actores, aún está por caer, y como Sacristán era el cimiento y la techumbre de su película, del mismo modo le ocurre a Juan Diego en esta historia en la que compone un personaje tan sólido y cuajado de arrancada, tan peculiar, complejo y atractivo, que sólo un empeño raro del guión podía despojarlo de parte de su solidez y cimentación. Sorprendentemente lo logra en su despeñaperros final, aunque no lo suficiente para empañar su gran trabajo por el que ha sido premiado en el Festival de Málaga.

«Anochece en la India» tiene las cartas precisas para hacer buena jugada: un tipo entero, agrio, devenido por la vida al anclaje de una silla de ruedas que ve llegado el momento de apostarlo todo al «viaje», una especie de reencuentro con lo mejor de sí mismo envuelto en un pasado glorioso de amor, plenitud y albedrío en la India. Y hacia allá que parte la película, en furgoneta y en compañía de la mujer rumana que lo atiende. Y de un tercer personaje, que interpreta el imprescindible Javier Pereira del que la película, o el guión, o la historia, decide prescindir en un momento desafortunado para cambiarse su esencia: de película de viaje pasa a ser película de «otra cosa» (de «road movie» a «tele movie»), una pirueta en la que no acaba de caer de pie el director y guionista, Chema Rodríguez, como si perdiera la brújula en mitad del camino. Afortunadamente, lo que no pierde «Anochece en la India» es el pálpito de esas dos almas que huyen de lo suyo, ni los actores (Clara Voda consigue darle el sentido que no tiene al suyo) desperdician la oportunidad de hacerse querer.

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