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Crítica de Divergente (**): Una débil alma
Shailene Woodley, la nueva Jennifer Lawrence

Crítica de Divergente (**): Una débil alma

No te palpita el corazón: le falta alma, tiene claridad y es digna en la adaptación del libreto, pero no se sale del carril

Día 02/05/2014 - 00.36h

Late rápido el corazón de los jóvenes, impetuosos ellos, casi alocados en el trazado único que les demandan sus pocos años. Y tras ellos, tras el reguero de ilusión que dejan, corren presurosos los directivos cinematográficos para saciar sus ansias de aventura mientras frotan sus manos y abren la caja de los dólares. Siempre encuentran cebos. Primero fue «Crepúsculo», con sus rostros pálidos y ese Pattison patilloso que las enloquece (a saber la extraña razón). Pero donde dieron de lleno en la diana fue con las flechas que la formidable Jennifer Lawrence lanzaba en «Los juegos del hambre». Así que exprimiendo la gran teta de la juventud, echaron un ojo a los libros (también es trilogía) de Verónica Roth para montar esta «Divergente» que quiere pisar las huellas vampirescas y volar alto como las llamas. Digámoslo pronto: se queda corto, bastante corto.

Ni la heroína Shailene Woodley (lejos de «Los descendientes») tiene el carisma de Lawrence, ni Burger ha decidido arriesgar un ápice en la puesta en escena de «Divergente». Todo es correcto, los pasos bien dados, los tonos ocres exactos (el escenario de Odisea es sombrío y penetrante), pero la historia emociona poco. Ni te palpita el corazón ni uno muestra un interés por la película más del medianamente necesario para seguir la trama. Dicho en pocas palabras: a «Divergente» le falta alma, tiene claridad y es digna en la adaptación del libreto, pero no se sale del carril.

Todo suena demasiado al tren desbocado de «Los juegos del hambre», incluso los movimientos de Woodley (alta y torpe) recuerdan a los de Lawrence y, en general, el trabajo de Burger es demasiado deudor de su predecesora. Esa misma falta de sal y chispa, de frescura y sinceridad, se aprecia en la historia de amor, casi metida con calzador, apresurada y forzadamente. Así que todo está bien, pero todo está plano. Un trabajo decente y bien realizado pero con excesivos escudos. Ni siquiera esta Kate Winslet que a tantos gusta y a uno le deja indiferente una y otra vez, logra salir de la rutina que hace parecer a «Divergente» una fotocopia, aunque sea en color.

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