ABC.es

HoyCinema

patrocinado por .

Crítica de «Dos vidas» (***): Los cascotes del Muro

El director apila los materiales de un «thriller» junto a los diversos lados de un drama familiar, personal, ético y político, donde entran el Tribunal de Estrasburgo y los flecos de la Stasi

D�a 11/07/2014 - 18.13h

A propósito de los cascotes del muro de Berlín se han jugado varias partidas cinematográficas interesantes, pues es un territorio perfecto para engarzar el cine de intriga con el drama, lo político con lo familiar y lo individual con lo social. Y esta película maneja todo ello con la mirada puesta en dos tiempos, en esos años noventa tan complejos en los que hubo, al tiempo que romper el muro, recolocar cada una de sus piedras, y otro mucho anterior durante la ocupación nazi en Noruega, o más certeramente, en el efecto que causó en los niños que nacieron de la relación de algunas mujeres noruegas con los soldados nazis, muchos de ellos educados y reeducados en orfanatos y manipulados posteriormente al servicio de la RDA. «Dos vidas» trata en primer plano el caso de una mujer y de su vida familiar plena cuando el muro derrumbado deja a la vista esa parte oculta de su vida, y el director, Georg Maas, empieza a apilar los materiales de un «thriller» junto a los diversos lados de un drama, familiar, personal, ético y político, donde entra el Tribunal de Estrasburgo, los flecos de la Stasi y la bomba de relojería en el corazón de unas relaciones solidificadas por décadas de una verdad que también se resquebraja. La historia mantiene un magnífico pulso sobre las motivaciones y los sentimientos, y le proporciona coartadas morales a sus personajes (madre, hija, esposo, abogado...) mediante una mirada consciente y fría, pero comprensiva; y sólo se permite un cierto guiño al cliché al negársela por completo a esos integrantes de la «zona oscura», a unos agentes de la Stasi que se quedan desdibujados, pegados al tópico, como sacados de otra película con menos peso dramático. Juliane Kohler y Liv Ullman mantienen un duelo callado que es lo mejor de sus «Dos vidas».

Comentarios