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Crítica de «#Chef» (***1/2): Una película para chuparse los dedos

Crítica de «#Chef» (***1/2): Una película para chuparse los dedos

Muy de refilón, Jon Favreau ?director, guionista y protagonista? aprovecha el viaje para abordar temas trascendentes, pero como disimulando

D�a 08/08/2014 - 15.52h

La ligereza es una virtud infravalorada. «#Chef» es casi un aperitivo, una tapa de buen cine sin pretensión de alta cocina, que nos tragamos de un bocado. Deja un regusto excelente, sin digestiones pesadas. Se puede olvidar al instante o dejar revoloteando en el paladar de la memoria. El reparto está en su punto. Sofía Vergara tiene un papel concebible sin conocer la serie por la que es famosa, aunque vuelva a ser el centro de una «modern family». A Robert Downey Jr. le dan tres minutos y se construye un personaje con chalet.  

La película es «una más» de las que transcurren en la cocina, un lugar  que ya es casi un escenario natural. La fiebre de los programas de televisión culinarios no es casual. El de chef es un oficio cuyo fin es hacer feliz a la gente y eso se tiene que notar. Su trabajo es el mejor del mundo, una de las formas más directas de amar, incluso sin saberlo. Desde que tenemos madre, que suele ser bastante pronto, el hecho de ser alimentados es algo más que una función fisiológica.  

La historia no necesita ser rebuscada: un chef creativo (Favreau) choca con el dueño del restaurante (Dustin Hoffman), un jefe convencido de que el éxito consiste en seguir repitiendo los viejos éxitos. El primero acaba trabajando en una «jamoneta» junto a su ex (Sofía Vergara), su hijo de diez años (fantástico Emjay Anthony) y su amigo del alma (John Leguizamo).  

Muy de refilón, Jon Favreau ?director, guionista y protagonista? aprovecha el viaje para abordar temas trascendentes, pero como disimulando; no vaya a descubrir alguien el esfuerzo realizado. Ni siquiera el personaje del crítico, en las manos y la barriga de Oliver Platt, se conforma con amoldarse a los tópicos. El guión no escribe diálogos para el recuerdo, en letras de molde. Los tuitea. El director de títulos «Iron Man» y «Cowboys & Aliens» se desprende del aparato pirotécnico y logra desatar la humanidad que solo dejaba intuir a veces como actor. Como chef absoluto del invento, eso sí, se concede algún lujo junto a una Scarlett Johansson morena, un atrevimiento que recuerda al de Orson Welles cuando esquiló y tiñó a Rita.

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