ABC.es

HoyCinema

patrocinado por .

Crítica de «En el ojo de la tormenta» (**): Lluvia sin agua

Bien rodado, con efectos formidables y lo de siempre: historia paralela de lo más rudimentaria: padre con problemas con los hijos y de los hijos con los padres

D�a 29/08/2014 - 11.10h

Esto ya no es lo que era. Antes, cuando el cine era un cine de ley ?nunca mejor dicho? John Wayne (que no James Stewart) le disparaba a Liberty Valance y la bala le daba al gran Lee Marvin («Yo vivo allí donde cuelgo mi sombrero») y no al que estaba en la butaca 16, fila 10. Pues que sepan que ya no es así. Ahora te vas a ver una película de Freddy Krueger y de pronto notas que te clavan puñales por la espalda, o si vas a ver «Días de trueno», las butacas empiezan a moverse como si fueras a volar por encima de Indianápolis.

Solo falta que en «Sin Perdón» William Munny se beba media botella de whisky y te atraviese a ti el gaznate aunque, conociendo a Clint, esto es algo que nunca pasará en sus películas

Viene todo esto a cuento de que este «En el ojo de la tormenta» está grabado en 4D, que es como si estuvieras metido dentro de la película. O eso intentan. De hecho te regalan un chubasquero nada más entrar para que te cubras de los ventiladores y aspersores que te van a echar agua por doquier. A nivel personal lo que pasé fue un frío del diez y como mis aspersores no funcionaron, pues de eso que me libré, aunque la experiencia fue más cutrecilla que otra cosa, poco creíble. Se dice que en el 4D del Parque de Atracciones las sensaciones fueron mucho más reales con «Bob Esponja».

De la película hay poco que hablar porque todo está hecho por y para el tornado que, eso sí y como cabría esperar, es más que espectacular. Bien rodado, con efectos formidables y lo de siempre: historia paralela de lo más rudimentaria: padre con problemas con los hijos y de los hijos con los padres. Chorradas que pasan a mejor vida cuando la vida en sí peligra seriamente. Nada nuevo bajo el sol, en este caso bajo la tormenta.

Pero sin duda el tornado en sí no deja indiferente a nadie. Te hace pensar seriamente en lo que debe ser un bicho de esos y en que estamos maltratando tanto a la naturaleza que la tenemos muy cabreada, tanto que como sigamos por este sendero de autodestrucción lo vamos a pagar caro. Se supone que este es el mensaje principal de la película, solo que entre chubasqueros e historias de Lancelot enamorado todo se vuelve gris, y a veces tan oscuro como el cielo después de un tornado tan salvaje como el de esta película.

Comentarios