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Crítica de «Joe» (***): La redención de Nicola Cage

La clave es la relación entre Joe y un quinceañero de su equipo forestal; él tiene un padre de juzgado de guardia y Joe establece una relación paternal que le resulta más terapeútica a él que al adolescente

D�a 19/09/2014 - 10.45h

El Nicolas Cage que habíamos aprendido a adorar al menos desde «Arizona Baby» o «Leaving Las Vegas» o «Corazón salvaje» parecía desde hace tiempo un caso perdido; no se había dejado echar a perder por desidia, como tantos otros, sino por exceso, haciendo a destajo papeles imposibles en películas de usar y tirar. Ahora su trabajo en este «Joe» es claramente un signo de redención (habrá que ver como sigue su carrera), tanto para él como para su director, un «indie» que saltó con escasa fortuna a las ligas mayores y ahora vuelve al redil de las películas pequeñas pero con corazón.

Desde el principio sabemos que Cage va en serio: es un «hair actor» (como Samuel Jackson o Sean Penn) cuyo pelo casi siempre nos dice todo lo que debemos saber. Aquí sale con un peinado -y barba- de corte sobrio, digamos que como de maderero del profundo Sur, que es precisamente el oficio de su Joe. Estamos pues ante un drama rural realista (muchos de los actores son no profesionales), con alguna incursión en lo que alguno llamó con demasiada alegría «gótico sureño»; pero es que son así de brutos, en estas partes alejadas de la decadente civilización. La clave de la trama es la relación entre Joe y un chico quinceañero al que admite en su equipo forestal; el niño tiene un padre de juzgado de guardia y Joe establece una relación paternal que le resulta más terapeútica a él que al adolescente, que ya es decir. Y sobre todo Nicolas Cage, sin muecas ni tics ni extensiones capilares, nos recuerda por qué nos gustaba tanto.

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