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Crítica de «La ignorancia de la sangre» (**): Cine negro y misión imposible

Crítica de «La ignorancia de la sangre» (**): Cine negro y misión imposible

En cuanto los diálogos dan paso a la acción y la cámara no tiene dónde esconderse, la maquinaria sufre

D�a 14/11/2014 - 01.48h

No debe de ser fácil adaptar al escritor Robert Wilson. Su inspector Falcón dio pie a una serie de televisión apadrinada por Canal+ que no terminaba de convencer. En cuanto abría la boca, al detective sevillano le salía un inglés de Nueva Zelanda (Marton Csokas era el actor) que dejaba al espectador con la oreja cambiada. Manuel Gómez Pereira, cada vez con mayor desapego por el género que lo encumbró en los noventa, elude el error y deja que sus actrices, sobre todo, luzcan acento y otras virtudes.

La trama es suficientemente confusa y la película acierta, de entrada, a la hora de dosificar el exceso de información. Hay mucha madeja que desenredar entre las mafias rusas, el fundamentalismo islámico, el CNI español, la familia real saudí, veteranos de guerra afganos, algún cubano agregado y dramas más cotidianos de diverso pelaje. Con un reparto notable, en el que vamos a destacar a Cuca Escribano, Gómez Pereira y su guionista, el argentino Nicolás Saad, se las arreglan para encauzar un relato aseado, con el detective implicado hasta el tuétano. El fuerte de la cinta es mostrar esos submundos con la mayor economía posible, sin mostrar demasiado.

Por contraste, el clímax hace las veces de punto de inflexión. En cuanto los diálogos dan paso a la acción y la cámara no tiene dónde esconderse, la maquinaria sufre. Los actores son los primeros que llanean con estilo y se quedan en las subidas, en un conjunto que suspira por la siempre difícil verosimilitud. Porque el espionaje español será muy bueno ahí fuera, pero en el cine aún le clarea la convicción. Incluso «Homeland» tuvo su crisis.

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