ABC.es

HoyCinema

patrocinado por .
Crítica de «Mil noches, una boda» (**): Envejeceremos juntos

Crítica de «Mil noches, una boda» (**): Envejeceremos juntos

Una narración hecha de planos rápidos, de un trabajo de cámara nervioso, de escenas inconclusas, de un drama que siempre parece estar más documentado que puesto realmente en escena

D�a 05/12/2014 - 10.30h

Esta es la historia de un minero jubilado que le pide matrimonio a una cabaretera a la que quizá le toca retirarse también, que ya no está para frotarse contra postes metálicos ante la mirada lasciva y las manos ligeras de clientes solitarios como el que ahora se le declara. Aclararemos enseguida que este esquema del argumento no da una idea del principal interés de la propuesta, que reside en su carácter parcialmente documental y autobiográfico: el director (uno de los tres que firman) es hijo de la actriz que encarna a la cabaretera, y todos los miembros de su familia aparecen aquí como actores interpretándose a sí mismos.

Saber esto es importante para apreciar mejor el estilo ?descuidado? de una narración hecha de planos rápidos, de un trabajo de cámara nervioso, de escenas inconclusas, de un drama que siempre parece estar más documentado que puesto realmente en escena: es como una de los hermanos Dardenne pero en peor.

Además, quizá por querer ser (o serlo, de hecho) como la vida misma, la peripecia no tiene eso que se llaman puntos de giro, aunque eso casi es de agradecer, y avanza un poco a trompicones en manos de actores no profesionales cuya principal virtud es su autenticidad: son actores sociales, como dicen los expertos en cine documental, que representan lo que realmente son en el mundo social.

Este efecto de realidad y trabajos como el de la protagonista sirven para mantener el interés, pero creemos que esta multipremiada obra ha sido quizás un poco sobrevalorada. Este mismo año hemos visto docuficciones mucho más emocionantes, como E o amor o bien Stop the Pounding Heart.

Comentarios