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Crítica de «Invencible» (***): La épica como timón

Crítica de «Invencible» (***): La épica como timón

Se trata de un proyecto ejecutado de forma irregular con muy buenas dotes y agujeros realmente negros, como el guión de los Coen

D�a 24/12/2014 - 14.08h

He aquí un producto complicado de analizar, dadas sus numerosas y variantes aristas. Es el segundo largometraje de Angelina Jolie («En tierra de sangre y miel») y se ha decidido por una megasuperproducción con innumerables medios y una trama entregada a la épica, un camino que siempre es muy agradecido, aunque en este caso concreto Jolie se ha encontrado con numerosos obstáculos que han acabado agrietando su cara de miel y seda.

Hay puntos blancos y negros en «Invencible». Entre lo destacado, y mucho, habría que decir que la fotografía es asombrosa, bellísima, de una calidad insuperable, algo que en una historia como esta, llena de matices, se agradece eternamente. La épica que impregna la película tiene sus altibajos. El metraje es excesivo y, en muchos casos, sin necesidad, y, sobre todo, el ritmo está lleno de vaivenes, con cadencia rayana en la siesta y picos de cierta altura, aunque casi nunca llega a las nubes.

Se trata de un proyecto ejecutado de forma irregular con muy buenas dotes y agujeros realmente negros (sorprende la simpleza de un guión labrado por los Coen). El principal, y grave, boquete es la caída moral del sargento japonés, que es lamentable, ofende a la inteligencia del espectador y raya el patetismo. La lucha por la supervivencia es estimable y está bien lograda, pero tampoco se justifica de forma notoria de dónde saca Louis Zamperini ese espíritu combativo y su fortaleza indomable dentro de ese cuerpo pequeño y enclenque.

Da la sensación de que la enormidad del proyecto es la que le hacer rodar como una pelota sin control, si bien a veces el buen trabajo de los actores (excelente Jack O?Connell) le da una buena orientación.

La historia, que es real, parece aumentada bajo la lupa de Jolie. Evidentemente, se engrandece su leyenda y se oculta que a la vuelta del drama Zamperini cayó en el alcoholismo durante años. El mismo Zamperini, muerto de neumonía este mismo año, le comentó a Jolie que no engrandeciera su figura, sino la de todos los supervivientes. Algo de ese prisma sí ha conseguido Angelina, una emoción suficiente que logra empatía con la butaca, lo suficiente para hacer de «Invencible» una buena película, pero sin que vaya a lograr galones de gran epopeya inolvidable.

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