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Crítica de «Walesa, la esperanza de un pueblo» (***): El hombre detrás del símbolo

Crítica de «Walesa, la esperanza de un pueblo» (***): El hombre detrás del símbolo

El maestro Wajda no duda en mostrar el perfil menos fotogénico del fundador de Solidaridad, pero también el pícaro y el noble y, sobre todo, el humano

D�a 31/12/2014 - 10.01h

En España todavía llovía en blanco y negro cuando La 2 se permitía el lujo de regalarnos ciclos de Truffaut, Douglas Sirk y Andrzej Wajda, un mito del cine obrero que esculpía sus películas en mármol y, ya en los ochenta, en hierro. Daba tanto miedo la biografía del cineasta polaco sobre su compatriota más famoso ?después de Wojty?a y por delante de Boniek?, que la cinta llega a España con casi dos años de retraso. Un octogenario hablando sobre un líder sindicalista centroeuropeo sonaba a discurso de Gerardo Iglesias, como mínimo, pero Wajda está hecho un chaval y su película rehúye el documental tanto como la hagiografía.

Con ayuda de un excelente Robert Wieckiewicz, que no solo clava los rasgos físicos, el maestro no duda en mostrar el perfil menos fotogénico del fundador de Solidaridad, pero también el pícaro y el noble y, sobre todo, el humano, con todas sus servidumbres. Con una narración casi juvenil, cargada de brío y de ritmo, el Walesa que pintan Wajda y Wieckiewicz (la triple W) deja claro por qué fue un líder tan carismático e imposible de doblegar, pese a que la cárcel se convirtió en su segundo hogar. Para muchos será una sorpresa observar su imposible vida familiar, que él no ayudaba a suavizar, o incluso su forma de encarar situaciones como la entrevista con Oriana Fallaci (Maria Rosaria Omaggio)o el premio Nobel de la Paz.

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