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Crítica de «Siempre Alice» (***): Julianne Moore, en la memoria

Crítica de «Siempre Alice» (***): Julianne Moore, en la memoria

Moore refleja con mesura y austeridad su caminar desde la luz hasta la sombra, de lo laboral a lo familiar

D�a 16/01/2015 - 08.43h

El Alzheimer es una enfermedad de compleja definición médica pero de fácil comprensión visual: es como si se arenara la memoria y una suave brisa la fuera menguando y dispersando; y se suele vincular con la vejez, que ya de por sí aventa y disemina los recuerdos. ?Siempre Alice? habla de esta enfermedad, pero en una mujer aún joven y ligada brillantemente a la actividad intelectual, del lenguaje y de la retentiva: es profesora de lingüística y escritora de éxito. Tal vez en lo que cuenta ?Siempre Alice? no habría nada realmente extraordinario si no fuera la actriz Julianne Moore la que encarna al personaje, algo que hace con una enorme precisión y emoción, y con un sereno análisis y expresión de los efectos de su progresiva pérdida, un deterioro paulatino reflejado en el paso a paso de lo cotidiano, sin volcar en la narración el cubilete de los acentos melodrámáticos.

Julianne Moore, a la que ya le otorgan el próximo Oscar de interpretación, refleja con mesura y austeridad su caminar desde la luz hasta la sombra, de lo laboral a lo familiar, incluso introduce en su inevitable drama un cierto sentido del humor y de la dignidad (algo que, hecho sin talento, suele ser más bien molesto). Aunque el trabajo de esta actriz está al menos un peldaño por encima de todo lo demás, incluida la dirección de Richard Glatzer y Wash Westmoreland, hay un elemento especialmente afortunado dentro de lo que es el relato de esta mujer con su enfermedad y su familia, y es la relación con la menor de sus hijas, Kristen Stewart, con la que comparte momentos llenos de tonos emocionales muy diversos y contradictorios, menos trillados, más profundos.

Obviamente, ?Siempre Alice? está absolutamente enfocada sobre el personaje de Julianne Moore, pero intenta exponer con cierta sutileza y sensibilidad en el foco los daños colaterales en su vida familiar, y especialmente en su matrimonio (Alec Baldwin consigue cierta transparencia, lo cual no deja de ser un logro). Y obviamente, es una película que busca remover el caldo de las emociones, pero sin perder el sentido de la elegancia ni precipitarse en lo burdo.

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