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Crítica de «Alma salvaje» (***): Parábola sobre el viaje y la mochila

Crítica de «Alma salvaje» (***): Parábola sobre el viaje y la mochila

La película son dos obsesiones, la de la cámara que sigue a la protagonista y la de la protagonista que sigue una meta, y la estructura también es doble

D�a 30/01/2015 - 09.05h

El director Jean-Marc Vallée encuentra a alguien interesante y conflictivo al que seguir con su cámara después de McConaughey en «Dallas Buyers Club», a la joven y desorientada Cheryl Strayed que interpreta de los pies a la cabeza Reese Witherspoon. La película son dos obsesiones, la de la cámara que sigue a la protagonista y la de la protagonista que sigue una meta, y la estructura es también doble, pues el viaje que emprende Cheryl Strayed a través del desierto del Mojave tiene el propósito de encontrar un porvenir mientras nos piensa su pasado. La narración se despliega en el terrible camino que recorre, lleno de dificultades e inclemencias, y en el aún más terrible que ha recorrido y que le ha llevado hasta allí con el estridente propósito de perderse para encontrarse? Una odisea, pero para perder de vista el rastro de Ítaca.

Vallée quiere que el espectador entienda a su personaje, el sentido de su aventura entre el crepúsculo y la aurora, y no repara en sutilezas para ello: una mochila excesivamente cargada y pesada para hacer un viaje endemoniado y que necesita la lucidez (el afán de supervivencia) de la joven para ir descargándola mientras avanza. No es una metáfora refinada, pero sí efectiva: descarga en abundantes y nostálgicos «flashback» que nos sugieren lo útil y lo desechable del pasado de Cheryl Strayed, sus complejas relaciones anteriores y la enorme y fascinante personalidad de la madre, una indescriptible Laura Dern en un papel de humanísima extravagancia y emocionante desconcierto, y que le proporciona a la película toda la sustancia emotiva que, sin ella, no sería más que una tozuda empresa contra la madrastra Naturaleza.

Hay más interés en los pliegues de la memoria de Cheryl Strayed, tan esponjada de amargura, que en el doloroso viacrucis de esta mujer obstinada y real (la película está basada en el libro de esta mujer en el que relata su viaje de más mil kilómetros a pinrel en paralelo a la Costa estadounidense del Pacífico) por una ruta mítica para los mochileros extremos. Y Jean-Marc Vallée acierta en la combinación de la monotonía (andar, soportar, malcomer?) y la distracción (las porciones de ese pasado luminoso y tenebroso), pero sobre todo acierta en colgarle la mochila sobre los hombros a Reese Witherspoon, que sabe transmitir todo el descontrol de la Naturaleza y de su naturaleza. Tanto ella como Laura Dern son candidatas al Oscar de este año como actriz principal y secundaria, y no sería del todo descabellado que lo ganaran.

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