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Crítica de «Capitán Harlock» (**): Esplendor sobre el vacío

Crítica de «Capitán Harlock» (**): Esplendor sobre el vacío

Espectáculo pirotécnico de incalculables dimensiones, un lujo de luz y color en todo lo que sucede en el interior y en el exterior

D�a 30/01/2015 - 02.19h

Tomen nota y pásmense: 250 TB, cinco años de producción, cien millones de archivos creados, 896 servidores usados, 1.400 planos, 806 máquinas utilizadas para renderizar (sistema de animación) y una película que se hubiera tardado 401 años en realizarse si se hubiese usado un solo ordenador. Todo esto hace de «Capitán Harlock» un espectáculo pirotécnico de incalculables dimensiones, un lujo de luz y color en todo lo que sucede en el interior y en el exterior.

El personaje principal, un mito del cómic creado por Leiji Matsumoto, una leyenda del manga, es retratado con una oscuridad casi tenebrosa, el pirata melancólico y opaco que surca el espacio en busca de libertad. Todo en el filme de Aramaki es grandioso: las batallas, las naves, el espacio y hasta la desolación terráquea, formidablemente retratada en su destrucción casi total.

Pero si el envoltorio es de oro macizo, el paquete en sí no envuelve nada, o apenas algo de aire. El guión es pobre, llano, excesivamente plano y sin relevancia, muy escaso si lo comparamos con el tesoro que le rodea. El titánico esfuerzo técnico, memorable, queda minimizado por una historia banal, muy trillada, un relato que apenas produce emociones que alteren la profundidad del espectador. En suma, la película no llega al interior de nada ni de nadie.

El manga de Leiji Matsumoto estaba lleno de aventuras, de personajes entremezclados, con dudas, pasiones varias y cambios constantes de personalidad. El problema de Aramaki es que lo ha contado todo, pero lo ha contado mal. Aunque la atmósfera es opresiva, titubeante y amenazadora, los diálogos no acompañan, se pierden en una simpleza incomprensible, impropia de un personaje que ha ganado el corazón de millones de adeptos. En suma, brillo para los ojos y cemento para el alma. Puede que a algunos les compense, pero...

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