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Crítica de «Foxcatcher» (***): La lucha feroz por verse el ego

Crítica de «Foxcatcher» (***): La lucha feroz por verse el ego

«Foxcatcher» encierra sin dificultad la metáfora del individuo insignificante contra una sociedad vasta

D�a 06/02/2015 - 09.54h

El director Bennett Miller alisa e interpreta una vieja página de la crónica de sucesos de la grotesca realidad americana para envolver esta historia de complejidades familiares, deportivas y psicológicas centrada en los hermanos Schultz, medallistas olímpicos de lucha, y el millonario John DuPont, obsesionado con ese deporte aunque no tanto como por hacerse un traje ?útil? al que su anciana y rigurosa madre mire con orgullo aunque sea de refilón. El triángulo es fascinante y sus intérpretes lo llenan de hipnótico atractivo: Chaning Tatum, el hermano pequeño, arisco e influenciable; Mark Ruffalo, el hermano mayor y mentor, que le da seguridad y fuerza, y el sorprendente Steve Carrell, que compone el histriónico personaje de DuPont, una mezcla explosiva de papanatas inútil, patriota bellota y magnate botarate.

Bennett Miller, director que supo entrar en el laberinto de Truman Capote por el rostro de Philip Seymour Hoffman, consigue aquí entrelazar una historia muy física con sus trasteros profundamente psicológicos. Escenas de cuerpos que luchan e intentan dominarse, y otras de mentes que buscan la dominación, la estabilidad y la sensación de ego. Es una película hecha en tonos fríos pero con grandes temperaturas internas, con personajes que persiguen el respeto, el afecto, la caricia en ese territorio en el que manda la fuerza, el abuso y el menosprecio. Tanto lo necesita Dave Schultz, el inseguro hermano menor, como DuPont, invisible e inservible en un ambiente familiar con una madre con espuelas, que sospecha y desprecia la inanidad de su hijo, y que interpreta a quince grados bajo cero Vanessa Redgrave.

Naturalmente, «Foxcatcher» encierra sin dificultad la metáfora del individuo insignificante contra una sociedad vasta, desmesurada y en la que el éxito implica desgarro. Y es una película prevista para crear tanta intranquilidad y malestar como sentimiento de vergüenza ajena y emoción entre conmovedora y patética. El suceso real es inamovible, pero el fondo de los personajes es un flan estremecedor.

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