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Crítica de «Fuerza mayor» (***): Avalancha

Crítica de «Fuerza mayor» (***): Avalancha

Instala un mal rollito que apenas alivia ese doble final de recuperación heroica seguida por un nuevo encendido de las alarmas

D�a 27/02/2015 - 01.28h

Esta película recuerda otra reciente, «Escape from tomorrow», inédita salvo por un pase en Sitges, que presenta a una familia feliz cuya visita a un parque Disney se troca en una pesadilla. Aquí la visita familiar se realiza a una moderna estación de esquí en los Alpes y se elude el recurso a lo fantástico que los americanos, siempre demasiado explícitos, parecen necesitar: hablando en sentido estricto, aquí no pasa nada extraordinario. Pero precisamente por eso este descenso a los infiernos resulta quizá aún más terrible: la normalidad, aún más, la felicidad de anuncio de esta simpática familia sueca se revela separada del abismo emocional por una frontera que resulta ser frágil e inestable. La solidez de un mundo convencional en el que los roles conyugales y sociales están firmemente establecidos, demuestra ser tan líquida y estupefaciente como los relojes derretidos de Dalí o como el mundo virtual de «Matrix».

Lo que provoca la crisis, como digo, no tiene nada de excepcional en el marco de una estación de esquí. No es ni siquiera una avalancha de verdad sino simplemente, como dice la mamá, humo de nieve? un espejismo que sirve para despertar lo que acecha en el umbral al otro lado del espacio habitable que nos permite vivir la vida sin torturas existencialistas (las vueltas que tiene que dar uno a veces para no incurrir en los temidos spoilers?). El proceso que se inicia entonces lo describe esta película sueca «a la sueca», vale decir, con sutileza y minimalismo bergmanianos: si bien frente a la intensidad del maestro Ingmar hay aquí una voluntad de elaborar una dramatización envasada al vacío, que a algunos puede evocarles el mundo irrespirable de un Haneke. Sea como sea, los largos y distanciados planos que ilustran la agonía de esta pareja instalan un mal rollito en el espectador que apenas alivia ese doble final de recuperación heroica seguida por un nuevo encendido de las alarmas? Claro que ahora nos pilla menos por sorpresa, excepto por lo que se refiere a la maestría de la ejecución, este final digno de «Blow Up» o de alguna fábula perversa de Buñuel.

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