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Crítica de «Chappie» (**): el brazo armado
Escena de «Chappie»

Crítica de «Chappie» (**): el brazo armado

La película tiene algunas buenas ideas pero de desarrollo un tanto primario y muy, pero que muy, estruendoso

D�a 13/03/2015 - 15.23h

El sudafricano Neill Blomkamp debutó hace un lustro con «District 9», una distopía que aparte de sus negros augurios ofrecía la agradable distinción de estar narrada con recursos del cine de no ficción, en una época en la que el falso documental estaba de moda. Así empieza también «Chappie», con reportes desde una caótica Johannesburgo, pero sólo es una especie de «autocita», un recurso que uno piensa que el cineasta aún no se ha ganado; y el veredicto permanece en suspenso porque esta película tiene algunas buenas ideas pero de desarrollo un tanto primario y muy, pero que muy, estruendoso.

El fan del género fantástico, y cualquiera que no sea un eremita desde antes de 1987, se encuentra pronto en terreno conocido, pues la premisa de partida es una especie de paella mixta más a menos recalentada- con el marco de fondo de «Robocop», en donde políticos y militares conspiran para crear un cuerpo de policía robótico, esto es, un brazo armado de la ley presuntamente infalible y que además pone a cero el contador de bajas humanas. A este guiso se le ha añadido un ingrediente -atención, que este referente es más esotérico- imprevisto que parece sacado de aquel escarizado corto de Disney en el que un toro, que se llamaba, creo, Ferdinand, se revelaba poco bravo y más proclive a cortar flores que a dar embestidas. (Blomkamp dice que lo que ha hecho es ampliar un cortometraje anterior suyo, pero eso no demuestra nada, seguro que ha visto también AI y El pequeño salvaje.) Es decir, sin incurrir en más ?spoilers?, esta es la parte que más le interesa a uno de la película: un brazo armado que se niega a convertirse en puño justiciero y al que, además, hay que entrenar desde cero porque su software es un programa piloto?

Parece evidente que la cosa se puede torcer en menos de lo que se tarda en recitar las leyes de la robótica de Asimov y eso es exactamente lo que ocurre aunque no de una forma especialmente estimulante ni, ya lo hemos dicho, recomendada para oídos sensibles. En el reparto está un Hugh Jackman que querrá borrar este patético papel de villano de su currículo, un Dev Patel (de la serie «Newsroom») tan agobiado como siempre, y una pareja de raperos-punkies con una mala pinta impecable. Parece seguro que Chappie, que tenía madera para convertirse en una mascota a lo Disney, no protagonizará una franquicia, aunque nunca se sabe. Por de pronto al director le van a dar el timón de la franquicia de Alien?

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