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Crítica de «El capital humano» (****): Detrás de la muerte de un ciclista

Una imagen real (y distorsionada al tiempo) de la sociedad y su colección de crisis

D�a 10/04/2015 - 18.26h

Sólo puede calificarse de brillante el modo en el que el director italiano Paolo Virzi narra los hechos de su película, que son varios, muy diversos y que forman juntos y por separado una imagen real (y distorsionada al tiempo) de la sociedad y su colección de crisis. Los hechos podrían ser: un trabajador es atropellado cuando vuelve en bicicleta a su casa; dos familias, una inmensamente rica y otra con unas ganas inmensas de serlo, se relacionan gracias al juvenil amor de sus hijos; una intriga policial muy suave y terca se mezcla con unos problemas financieros que acuchillan la trama? Hechos que Paolo Virzi expondrá en la pantalla mediante el eficaz método de los cambios de puntos de vista, como por capítulos: «Dino», «Carla», «Serena» y el resolutivo final de «El capital humano».

Lleno de un humor corrosivo, el relato los abre Dino Ossala, un pequeño empresario arribista tocado con esa gracia que da vergüenza ajena, cuando acompaña a su hija a la mansión de los Bernaschi, donde vive el noviete bobo que le va a proporcionar a él una oportunidad de oro y conocer a papá Giovanni Bernaschi, un tiburón en un caladero de merluzas.

Cada momento, cada capítulo, cada pequeño avance en el descubrimiento de los resortes de la trama es un apretón de manos con el espectador, el único que irá conociendo los detalles de la intriga según los desmenuza cada uno de los puntos de vista, y el único que ve en su totalidad el gran dibujo social que se materializa ante sus narices. La hipocresía, el interés, las tripas de esos entornos sociales en los que la dignidad y la ética se pasean de aquí para allá como una bandeja de canapés? Es una mirada ácida, casi despiadada, pero sin deshumanizar a esos personajes y sin quitarles la carne bajo el pellejo.

Personajes magníficos, como los que interpretan las dos Valerias (Bruni Tedeschi y Golino), una mujer que quiere salir del florero y pisa barro, y la otra que no quiere meterse en el jardín al que aspira su marido. Y excelentemente caricaturizados, como en las escenas del teatro (genial el retrato del comité de críticos, pensadores y directores de escena), del tenis o de los vaivenes financieros. Una caricatura que en el caso de Fabrizio Bentivoglio (ese Dino Ossala tan zalamero y tan rastrero) es la viva representación de la risa triste del payaso? Pura tragicomedia urdida como un elegante puzle y que consigue solapar el thriller con un pavoroso retrato social y una metálica risa de hiena.

Dirección: Adam Wingard. Intérpretes: Dan Stevens, Sheila Kelley, Maika Monroe

Dirección: Paolo Virzi.

Intérpretes: Valeria Bruni, Fabrizio Bentivoglio

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