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Crítica de «El maestro del agua» (***): El hombre que susurraba a su propia sangre

Es fuertemente clásica, al menos en su manejo del lenguaje, en su narración y en el tratamiento de los géneros que la empapan, el bélico, la aventura romántica y el drama

D�a 24/04/2015 - 12.51h

La fortaleza clásica de Russell Crowe como actor hacía presagiar que su primera película como director no iba a situarse muy alejada de esas claves: «El maestro del agua» es fuertemente clásica, al menos en su manejo del lenguaje, en su narración y en el tratamiento de los géneros que la empapan, el bélico, la aventura romántica y el drama. Se sitúa la acción en un terreno cinematográficamente conocido, la batalla de Galípoli, en realidad cuatro años después de ella, pues trata de la odisea de un granjero australiano que viaja a Estambul para encontrar los cadáveres de sus tres hijos, muertos en la batalla.

El título responde a que el granjero, Joshua Connor (personaje que encarna al milímetro Crowe), tiene la habilidad, el tesón y la fuerza de encontrar agua, y su don como zahorí queda explícito en una escena al principio llena de metáfora y presentimiento. Vista esa escena muy bien resuelta, el «clásico» Russell Crowe da por sugerido que la potencia espiritual del personaje podrá acometer la trágica empresa de encontrar, en el desierto de cadáveres enterrados en tierra turca, los de sus hijos. Quizás hubiera necesitado Crowe un guión que incidiera de un modo más explícito en el don de Joshua Connor. Y probablemente también una mayor claridad en las transiciones entre el presente y el pasado, con unos flashback que no tienen el certificado de si son recuerdos, imaginaciones, deducciones o producto de ese inexplicado don. Pero la historia, profundamente sentimental, rodea por completo al espectador, que incluso acepta como atractiva su zona más endeble, que es la sutil trama romántica entre el granjero obstinado y una hermosa mujer turca que también perdió a su marido en esa batalla (el imbatible «efecto Kurylenko», una actriz que hipnotiza hasta sin hache, tapona los agujeros de esa parte de la historia). Aunque el oro de la película está en la mirada al después de la batalla, en la relación de hombres enteros entre el padre desposeído y el oficial turco vencido pero no rendido, y en momentos tan emocionales como la cabalgada de un hombre contra la impresionante tormenta de arena para cobijar bajo su invencible figura a sus tres pequeños hijos a punto de ser devorados por ella.

Dirección: Russell Crowe. Con: R. Crowe, O. Kurylenko...

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