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Crítica de «Tiempo sin aire» (***): El oxígeno de la venganza

Crítica de «Tiempo sin aire» (***): El oxígeno de la venganza

La película es dura, no gustará a todos e incurre en inconsistencias, pero contiene a la vez grandes virtudes

D�a 01/05/2015 - 03.20h

Tras echarle «Agallas» a su debut conjunto, Samuel Martín Mateos y Andrés Luque se adentran en una guerra aún más complicada, con las FARC colombianas enredadas en un guión que en sus primeros compases parece inseguro o incluso artificialmente complejo. Juana Acosta, la acertada protagonista, cada vez más centrada en papeles por encima de sus evidentes virtudes físicas, compone un personaje extremo, el de una madre con la memoria cuajada de llagas. Su nada envidiable vida hace escala en Tenerife, donde conoce a Carmelo Gómez, psicólogo del colegio al que acude su hijo, no menos traumatizado. Es en la cercanía entre estos tres seres sufridos donde la película empieza a tomar el aire que le negaba su título. Carmelo vuelve a acomodar un nuevo papel en su corpachón de gran actor, mientras asoman en el reparto los jóvenes Adriana Ugarte (ya una estrella de la tele) y Félix Gómez, en el papel más difícil, al menos de justificar ante sus padres. Dará que hablar en un futuro cercano, no sólo en España.

La película es dura, no gustará a todos e incurre en inconsistencias, pero contiene a la vez grandes virtudes, una historia de venganza difícil de olvidar y un par de giros estremecedores, con retazos de talento. Cuenta además una historia distinta. La valentía también merece el aplauso.

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