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Crítica de «Vengadores: La era de Ultrón» (***): Sabroso plato de enmarañados espaguetis

Crítica de «Vengadores: La era de Ultrón» (***): Sabroso plato de enmarañados espaguetis

La película tiene una ventana de acceso fácil: basta con dejarse hipnotizar por el espectáculo de esa media docena de superhéroes que salvan al mundo mientras lo destrozan

Día 04/05/2015 - 15.58h

Los Vengadores, la serie, el universo, los personajes y todo el entramado, es un laberinto inextricable y pasillero como un Ministerio? La mera pregunta de ¿quiénes, cuántos y cuándo? hay que hacer una tesis para responderla. Y uno se enfrenta a esta entrega cinematográfica con la misma confianza que a una mesa de trileros. «La era de Ultrón» tiene una ventana de acceso fácil: basta con dejarse hipnotizar por el espectáculo de esa media docena de superhéroes que salvan al mundo mientras lo destrozan, como esa escena (la mejor de la película) en la que Iron Man y el irascible Hulk se lían a mamporros y dejan la ciudad patas arriba, como un alcalde antes de las elecciones. Pero también tiene otra ventana de acceso por la que si uno pretende mirar ve algo así como la Hipótesis de Poincaré o el Laberinto de Hampton Court, y no ya por la metafórica propia de la postguerra, la guerra fría, la guerra preventiva y los escudos para la paz, sino por el lioso discurso de buenos y malos. Por ejemplo, el villano, el tal Ultrón, hay que ser experto en Neokantismo para encontrar el vértice de sus motivaciones malignas; mejor quedarse en el habitual ?destruir el mundo?. Y las idas y vueltas argumentales de Los Vengadores, como si realmente lo entendieran, le arrojan al relato otra paladita de perplejidad. La propuesta es que hay que ser ?funcional? con esta entrega de Los Vengadores, y disfrutar con el coqueteo zalamero entre la bella Scarlett (la Viuda Negra) y el bestia Mark Ruffalo (Hulk), o con la cizaña que produce la aparición de La Visión, o con el rollito familiar de Jeremy Renner (Ojo de Halcón), o con el sentido del humor, sano y caricaturesco de Robert Downey Jr. (Iron Man), Chris Hemsworth (Thor) y Chris Evans (Capitán América), que bromean sobre sí mismos como si les estuvieran tirando cañas de cerveza. En el timón de este trasatlántico está Joss Whedon, quizá el único que sabe más del frondoso bosque de estos héroes Marvel que sus propios fans, y deja en la pantalla tridimensional una impronta llena de colores, entretenimiento visual e intriga, como un mondrian. Hay tanta acción, tanta exhibición de fuerza cinematográfica, que si alguien se aburre viéndola es que, evidentemente, se ha equivocado de ventana al mirarla.

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