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Crítica de «Qué extraño llamarse Federico» (***): Carta al amigo inmortal

Crítica de «Qué extraño llamarse Federico» (***): Carta al amigo inmortal

Si el espectador ama el cine y a Fellini, esta película despertará sus sentidos

D�a 01/05/2015 - 03.20h

Pasaremos de puntillas por un hecho: no hay muchos críticos en el mundo tan capacitados para hablar de esta película de Ettore Scola. El maestro italiano traza un retrato felliniano de Fellini, con quien compartió tantas cosas: una amistad de décadas, al gran Marcelo Mastroianni (nexo ausente, esta obra llega tarde) e incluso el primer trabajo. Ambos empezaron sus pasos en la revista satírica «Marc Aurelio», donde transcurren algunas de las mejores escenas ficcionadas de este homenaje. La cinta alterna imágenes de archivo y la recreación del personaje central, desde los años en que ya no podía disimular su talento a la madurez del artista total, ganador de cinco Oscar y patrimonio nacional, no menos querido que la selección italiana de fútbol, con sus cuatro Mundiales.

Si el espectador ama el cine y a Fellini, esta película despertará sus sentidos. La música de Nino Rota actúa de catalizador de esta delicia absoluta, tan entregada a la causa que le ocurre como a la mayoría de políticos, quizá sea incapaz de implicar al público no afín. Resuelto con brillantez el problema de cómo mostrar al joven Federico y a sus compañeros, con los nietos de Scola como improvisados intérpretes (siempre «La familia»), la cinta alberga momentos gloriosos, como el casting de lujo para «Casanova» y el rodaje de «La dolce vita», con un enjambre de personas en torno a la Fontana de Trevi. El curtido cineasta trata de atenderlos a todos, incluso a un coronel del Ejército que se declara muy «fans» y lo confunde con Roberto Rossellini. Una película, en suma, para salir silbando, el intento de reconstruir los recuerdos de un genio que se inventó los suyos.

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