ABC.es

HoyCinema

patrocinado por .

Crítica de «A cambio de nada» (***): Algo menos de 400 golpes

El esquema «barrio» no oculta, sino que resalta, sus cualidades

D�a 08/05/2015 - 18.25h

Más allá del esquema reconocible que plantea esta película, la primera que firma como director Daniel Guzmán, se aprecian con absoluta claridad ese puñado de cualidades que hacen comprensible su gran éxito en el Festival de Málaga, donde ha ganado varios premios, entre ellos el de mejor película y mejor director.

Ya se ha disparado mucho y bien hacia donde apunta su argumento: una adolescencia de barrio, unos padres separados y en zona de combate, una tendencia a la vida en los márgenes y un incontrolable sentido de la libertad, el deseo, la velocidad, la rebeldía y la urgencia de vivir ya. Pero el esquema «barrio» no oculta, sino que resalta, sus cualidades: el frescor osado e impertinente del personaje, el quinceañero Darío (Miguel Herrán, un preciso clavo en la madera del personaje); la amistad digna de un pícaro Howard Hawks con su colega, tan cromática, cómica y dramática, que interpreta con entrañable descaro Antonio Bachiller (también premiado en Málaga); la relación con el mundo de «dentro», su madre imposible y su padre impresentable (qué hosco puede ser Luis Tosar), y la relación con el mundo de «fuera», como esa anciana chamarilera reliquia en una ciudad o un mundo en el que ya no cabe (papel que interpreta con increíble naturalidad la propia abuela del director), o como ese residuo, carne de cañón, que interpreta Felipe García Vélez?

Todo este cuerpo dramático funciona como una detonación en lo reconocible del esquema, y sublima y le da emoción nueva a ese camino transitado de los límites de la adolescencia que huye. Daniel Guzmán consigue un tono próximo y sincero en la dosificación de la fatalidad y el enredo, en lo que tiene de trágico y de cómico ese paisaje borroso de la vida cuando se pierde el don de la invulnerabilidad y te conviertes en adulto.

Dirección: Daniel Guzmán.

Intérpretes: Miguel Hernán, Antonio Bachiller.

Comentarios