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Crítica de «Güeros» (****): Huérfanos

Crítica de «Güeros» (****): Huérfanos

Un recorrido por la capital mexicana buscando a un olvidado cantante llamado Epigmenio que una vez supo emocionar al mismísimo Bob Dylan

D�a 08/05/2015 - 17.04h

Esta es la historia de dos hermanos, más el amigo y la ex-novia del mayor, que recorren la capital mexicana buscando a un olvidado cantante llamado Epigmenio que una vez supo emocionar al mismísimo Bob Dylan. De encontrarle depende, dicen, la salvación misma de un país a la deriva o quizá -la patria es la infancia- la simple recuperación de un pasado feliz compartido. No queda del todo claro ni falta que hace porque este planteamiento es, claramente, un macguffin que justifica tenuemente la odisea urbana que vamos a presenciar y en donde la violencia de la vida mexicana (la que vemos en la prensa) aparece sólo de forma tangencial.

El recorrido, y este es uno de los méritos de esta estimulante opera prima, tiene todo el rango de una fantasmagoría: una ensoñación pesadillesca que puede deberse a la percepción alterada del protagonista o quizá señala el modo indirecto y aproximadamente metafórico -pero nunca pesadamente «simbólico»- que tiene el director de plantear su diagnóstico generacional. No ha hecho una película de tribus urbanas o de «juventud sin esperanza», que hubiera sido lo más fácil. Se limita a presentar a sus cuatro protagonistas en un mundo sin adultos y sin soluciones a la vista: son huérfanos en un sentido absoluto, casi ontológico, del término.

La asamblea estudiantil que ocupa la universidad tiene algo de Babel; no parece arreglar mucho, aunque la manifestación posterior da al menos una impresión de movimiento. La película exhibe un dominio completo de sus recursos formales, incluyendo dos rupturas de la «cuarta pared» y otros signos de autoconciencia narrativa, como cuando imitan a Jaibo, el antihéroe de esa gran película de huérfanos que fue «Los olvidados».

Dirección: Alonso Ruipalacios.

Intérpretes: Tenoch Huerta, Leonardo Ortizgris.

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