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Crítica de «Sicarivs» (***): El arte de matar por no matar

Crítica de «Sicarivs» (***): El arte de matar por no matar

Un «thriller» brusco, ceñudo, que trata la «atractiva» figura del asesino a sueldo de un modo absolutamente empapado en el caldo frío del género

D�a 18/05/2015 - 09.35h

Primera película como director del guionista Javier Muñoz, un «thriller» brusco, ceñudo, que trata la «atractiva» figura del asesino a sueldo de un modo absolutamente empapado en el caldo frío del género, con un cierto aire Melville (el samurái Delon) y apoyado en la jeta flemática de Víctor Clavijo, uno de esos actores que parece llevar escondido en la mano el mando a distancia de los sentimientos de la escena. El argumento es un feroz duelo entre lo profesional y lo sentimental, y se desarrolla en dos tiempos, un pasado pausado y un presente vertiginoso. Tal y como plantea su historia Javier Muñoz, se hace necesario saltar por encima de dos fórmulas de choque: una voz en «off» del personaje que reflexiona constantemente sobre su oficio y su situación (el silencio del título ha de referirse, pues, a otra cosa, ya que el personaje no calla al menos en su pensamiento, y se aleja mucho, mucho, del samurái de Delon) y de los mencionados «flashback» de su situación pasada, que le añaden, sí, un pellizco de malicia a la trama, pero también la enturbian.

Lo reflexivo, poético y casi petulante del texto en «off» y el tono doctrinario del texto en el recuerdo (el personaje del «maestro sicario» no es difícil confundirlo con el típico pelmazo), actúan en la película primero como freno (suena más a estribillo que a buena música) pero luego se convierte en embrague y hasta en acelerador. Hay mucha negrura, mucho clima, algunas escenas de acero, otras de perfecto cálculo cinematográfico y argumental alrededor de una mesa de póker, y hay un riguroso tono en las interpretaciones, en las de fondo, y en la que ofrece en primer plano Víctor Clavijo, al que también se le oye algo parecido a un «clint,clint» al andar por la historia.

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