ABC.es

HoyCinema

patrocinado por .
Crítica de «Tomorrowland» (**): Confusión en las fallas del futuro
George Clooney, en «Tomorrowland»

Crítica de «Tomorrowland» (**): Confusión en las fallas del futuro

El filme de Brad Bird es un proyecto tan ambicioso en la forma que el fondo no le puede seguir

D�a 29/05/2015 - 13.49h

Hay ejecutivos que nacieron, viven y morirán en las grandes ciudades, allí donde todo es ruido, velocidad, estruendo y futuro porque presente apenas existe. Es esta clase de gente los que avalan proyectos de este tipo, llenos de imaginación, parafernalia y unos fuegos artificiales que te entran por los ojos y te dejan patidifuso. ¿Y la historia? Ah, esa es otra película, o la misma, que es el problema.

Se imagina uno a un viejecillo de la tercera edad entrando a ver al bueno de Clooney (pedirá la nueva de George porque con el nombre es imposible) y saldrá de la película ciego ante tanto color pero, y es lo peor, ciego de la mente porque no habrá entendido nada. El filme de Bird es un proyecto tan ambicioso en la forma que el fondo no le puede seguir. Es confuso en su veloz desarrollo, tanto que se va dejando tiras de piel en el cohete con el que se propulsa.

Se adivina más que se tiene la certeza de que la película es una lucha entre la esperanza y el optimismo y la fatalidad y el pesimismo, pero es algo que a duras penas se intuye, diluidas las verdaderas intenciones en un torbellino de acción, máquinas futuras y retrocesos al pasado que, en realidad, es el presente.

Sí, ya sé que parece un lío, pero es que es un lío. Y es una pena que de la trama solo se saque esa conclusión y la certeza de que el futuro está en los niños (pues claro, solo faltaba) porque el resto es un prodigio de viveza, de inteligencia escénica y de imaginación a la hora de desarrollar lo que puede ser (y no será, o quizás sí, otro lío) nuestro futuro. En fin, que como el filme mismo, es un sí, pero no o quizás.

Comentarios