ABC.es

HoyCinema

patrocinado por .
Crítica de «Insidious» (**): El muerto al bollo y el vivo al hoyo
El terror acecha a la espalda

Crítica de «Insidious» (**): El muerto al bollo y el vivo al hoyo

Hay películas que, como algunos productos farmacéuticos, han de tomarse por prescripción facultativa, y el prospecto señala sus bondadosos efectos y también sus contraindicaciones

D�a 05/06/2015 - 02.02h

Hay películas que, como algunos productos farmacéuticos, han de tomarse por prescripción facultativa, y el prospecto señala sus bondadosos efectos y también sus contraindicaciones. «Insidious. Capítulo 3» es una de ellas, y ya sabrán de todo ello los que se tomaron los dos anteriores capítulos. Su inequívoco género es el de terror, en su doble versión de «casa encantada» y «sustos». Por lógica, está contraindicada para hipertensos, agnósticos reflexivos y amantes del yoga y los deportes al aire libre. Y tendrá efectos terapéuticos en los que disfrutan dando respingos en la butaca. La historia les sonará: un espíritu maligno se ceba con una joven indefensa, y una médium con carita de hornear magdalenas los jueves (Lin Shaye, la misma de los capítulos anteriores) mantendrá algo más que palabras con el obsesionado fulano, el cual suele presentarse siempre de sopetón, en plano corto y con la jeta de haber sufrido un ataque con armamento químico, y el acompañamiento de una banda sonora que te quita un mes de vida.

Los entendidos y amantes del género considerarán oportuno aclarar si es mejor o peor que las dos precedentes, algo para lo que uno se siente incapacitado, pero sí está en condiciones de asegurar que «Insidious. Capítulo 3» es eficaz en su género, consigue combatir con sobresaltos, angustias y mal rollo la banalidad de la trama (las «razones» del muerto son tan cochambrosas que ni siquiera sirven como metáfora de los miedos juveniles) y no tiene efectos secundarios: se evapora su efecto terrorífico según se encienden las luces.

«Insidious. Capítulo 3»

Comentarios