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Crítica de «Negocios con resaca» (**): Loca pyme de emprendedores
Tres ejecutivos en apuros

Crítica de «Negocios con resaca» (**): Loca pyme de emprendedores

Vaughn y su pyme, tres personas en total contando vicepresidentes, se van a Berlín en pos de un contrato soñado cuya firma se revela por supuesto más azarosa de lo esperado

D�a 05/06/2015 - 02.02h

El título de la reseña es forzado como un chiste de guionista becario en algún club de la comedia, pero explica lo que quiere ser esta película: una comedia desmadrada al estilo aquel de «Loca academia de?» pero con referencia al nuevo filón del «Resacón en?». Si con estas coordenadas todavía les apetece ir a verla? es que tienen la risa fácil, como por cierto la tengo yo que soy muy agradecido para estas cosas, pero aquí no acabé de encontrar muy bien adónde agarrarme. El problema es que Vince Vaughn es muy alto pero no es exactamente gracioso (como un Seth Rogen) y los actores que le rodean tampoco, aunque un Tom Wilkinson siempre se merezca un respeto. El caso es que Vaughn y su pyme, tres personas en total contando vicepresidentes, se van a Berlín en pos de un contrato soñado cuya firma se revela por supuesto más azarosa de lo que se pensaban.

Esta es la «loca premisa», para un desmadre que nunca llega a cuajar. Lo curioso es que el guión aprovecha que van a una ciudad como Berlín para apuntar ideas originales: Vaughn se hospeda en un hotel de arte y se convierte en una performance, la presunta juerga comienza en un local gay donde vemos profusión de eso que están ustedes pensando, sale el Oktoberfest, la maratón y hasta una reunión del G-8 con su correspondiente escrache?

Hasta un guionista becario aprovecharía uno o dos de esos eventos para sacar la trama de su aburrido y previsible devenir, pero aquí se hace pasear a los protagonistas por tanto acontecimiento sin que se les pegue nada, vamos, sin describir ningún arco: la película es como esos turistas miedosos (no hace falta que sean americanos) que lo miran todo con los ojos muy abiertos pero como sin querer despeinarse y por supuesto sin probar el picante. Valga está metáfora de becario para decir que el humor de esta película es provinciano, local, que para ese viaje alrededor de sí mismos no hacían falta alforjas. Eso es lo peor que se puede decir de un producto de vocación global como una comedia de Hollywood.

«Negocios con resaca»

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