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Crítica de «Misión imposible: nación secreta» (***): Un héroe moldeado a pico y pala

Crítica de «Misión imposible: nación secreta» (***): Un héroe moldeado a pico y pala

Seamos sinceros, la mayoría de las sagas pierden su brillo al segundo envite, pero, en este caso, no sucede

D�a 13/08/2015 - 16.30h

Seamos sinceros, la mayoría de las sagas pierden su brillo al segundo envite. Sus guionistas se dejan ir ante el triunfo de la primera, los directores olvidan su empuje pensando que casi todo está hecho, que su aportación personal va a ser nimia y, con esa desidia inconsciente, arrastran a los actores. Al final, a la tercera entrega la saga ha medio muerto de inanición.

No le sucede a «Misión imposible». Se dice de Tom Cruise, productor y alma del proyecto, que es un actor plano (algo que podría discutirse hasta cierto punto), y que trabaja cien horas para conseguir un plano que Day Lewis o De Niro harían en dos segundos. Talento ante voluntad. Pero una cosa es segura: Cruise va a trabajar esas cien horas, llueva, nieve o se caiga el mundo. Ese continuo quehacer, esforzado y voluntarioso al máximo, es algo que acaba teniendo su reflejo en el remake de la serie que marcó la televisión en los años sesenta.

Esa es la razón por la que esta quinta entrega, según la crítica norteamericana, pasa por ser la mejor de todas. Uno no diría tanto, pero sí se nota que el director-guionista elegido por Cruise (Christopher McQuarrie, un tipo de confianza que ya estuvo con él en «Jack Reacher» y «Al filo del mañana») ha dado vueltas y vueltas de tuerca para que la intensidad no bajara de revoluciones (de hecho, la escena del Parlamento inglés es fantástica, llena de curvas y toboganes, de ida y vueltas, de tácticas y contratácticas. En suma, un primor).

Junto con ese guión cuidado con esmero, trabajado a pico y pala, con el mono de trabajo puesto día a día, Cruise y McQuarrie han elaborado un casting también de confianza, apuntalado por dos piezas encajadas con precisión en el rompecabezas que siempre es este sutil juego de villanos y paladines: Rebecca Ferguson, con buena química con el héroe, y Sean Harris, un malísimo temible al que han rebajado su ya de por sí ausente barbilla para darle un aspecto algo más que terrorífico.

El resto ya lo saben: adrenalina suelta del minuto uno al ciento treinta, hazañas imposibles (pero totalmente imposibles), deudoras de James Bond, y persecuciones de motos, coches y a peatón puro y duro, tanto que uno llega a vislumbrar lo que pensarán los de la Dirección General de Tráfico cuando vean estas cosas: «Tanto trabajar por la cautela y llega el pequeño este y nos tira abajo el trabajo de cinco años. Cómo son estos yanquis...».

ESTRENO EN ESPAÑA: 7 DE AGOSTO

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