ABC.es

HoyCinema

patrocinado por .
Crítica de «Sin hijos» (***): A la caza de los fieros enanos

Crítica de «Sin hijos» (***): A la caza de los fieros enanos

Ariel Winograd es el autor de varios trabajos de cierto nivel y está considerado como algo más que una promesa en ciernes en el cine argentino

D�a 14/08/2015 - 06.51h

Ariel Winograd es el autor de varios trabajos de cierto nivel («Cara de queso», «Mi primera boda» o «Vino para robar»), y está considerado como algo más que una promesa en ciernes en el cine argentino. Aquí ha intentado dar un paso más, casi uno serio y definitivo, arriesgando en una temática complicada: la de un hombre atrapado entre dos amores, pero que en realidad son amores distintos, el paternal y el de pareja, ambos incompatibles. A eso le ha sumado el quid de la cuestión: el de una relación sin hijos, pero con ellos. Ella no los quiere y él lo tiene, pero no se atreve a decirlo.

En realidad, a ella se le comprende: entra dentro de ese círculo cada vez mayor que ya no admite a los niños maleducados, groseros e incivilizados, esos consentidos por unos padres que no saben serlo, que son nefastos para su crecimiento y su civilización (y hay millones de ellos). El filme parece atenerse a aquella famosa frase de Hitchcock al respecto: «Niños: seres despreciables, odiosos, estúpidos, solo dignos de ser picoteados por los pájaros...». Pues eso.

Winograd ha arriesgado en la trama, pero no en los actores. Ahí jugó a baza segura porque de Maribel Verdú hay poco que decir. pues su solvencia es mayúscula y su fiabilidad extrema. Pero Peretti es otra cosa, es algo diferente: Peretti lleva la comedia dentro, tiene tanto talento tal para ella que con un solo tic provoca simpatía, empatía, sonrisa y carcajada, todo en uno. Para él es fácil delimitar las líneas de un personaje inseguro, tierno hasta la llorera y genial en la expresividad. Con esas bazas seguras, Winograd consigue un buen trabajo, mejor del que se podía esperar teniendo en cuenta que el núcleo de la comedia es muy americano y, por lo tanto, algo decepcionante: amor, ruptura, reconciliación..., un esqueleto burdo. Pero hasta eso se le perdona.

Comentarios