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Crítica de «El desconocido» (***): Familias desesperadas puestas al límite

Crítica de «El desconocido» (***): Familias desesperadas puestas al límite

Le bastan cinco minutos a Dani de la Torre para meternos en una montaña rusa y tirar la llave al mar, con todo lo que ello conlleva

D�a 25/09/2015 - 17.46h

Dirección: Dani de la Torre. Con: Luis Tosar, Javier Gutiérrez

Algo nuevo, y grande, está transformando a nuestro cine hasta hacerle casi un gigante. El talento no para de brotar ya sean mentes veteranas, directores de moda o noveles, como el caso que nos atañe. Le bastan cinco minutos a Dani de la Torre para meternos en una montaña rusa y tirar la llave al mar, con todo lo que ello conlleva. Se hablaba en los festivales de «El desconocido» como un filme rápido, trepidante, con viveza en todos sus matices. Se han quedado cortos, es una película voraz, tan angustiosa en momentos cumbres que convierte al espectador en una víctima encerrada en un atáud mínimo enterrado boca abajo, bloqueados en un ascensor enano atascado casi de por vida, tal es la sensación de indefensión que se produce.

A ello contribuye sin duda la impresionante actuación de Tosar que, una vez más, demuestra de qué percal está hecho, capaz de provocar una sensación de pánico e impotencia tal que contagia mucho más allá de las líneas del guión que tanto espanto intenta producir.

Pero si bien el ritmo es frenético, lo que queda por dentro del envoltorio es aún más atroz: la denuncia de un sistema bancario que mete en la rueda de la desesperación a dos familias como en realidad podían ser cien, mil o un millón. Lo sucedido en este país (y en otros) está expuesto a flor de piel y recuerda en cierto punto a la tragedia de Olot, cuando aquel albañil mató en 2010 a cuatro personas, dos empresarios y dos empleados de banca, al descubrir que le iban a despedir después de que le debieran varios meses de sueldo.

De la Torre adelanta los tiempos pues toda la estafa es muy sutil e informatizada, difícil de parar y, más aún, de identificar a los culpables, por lo que pagan los peones intermedios. Un drama que pone el dedo en la llaga y advierte de los nuevos tiempos: cuidado con seguir pisando el cuello más de lo debido, que igual te quedas sin pie o sin algo más...

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