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Crítica de «Lejos de los hombres» (***): Western en el Atlas
Viggo Mortensen, en una escena de «Lejos de los hombres»

Crítica de «Lejos de los hombres» (***): Western en el Atlas

David Oelhoffen cuenta la peripecia de un profesor de francés que ha de conducir a un acusado de asesinato por esos costillares de animal prehistórico que es el Atlas

Día 02/10/2015 - 12.25h

El western tiene más que ver con estados de ánimo que con puntos cardinales, y por eso igual puede hacerse un western en Texas que en Jerez de la Frontera o en el fondo del mar. «Lejos de los hombres» ocurre un poco más abajo aún (no del fondo del mar, sino de Jerez), en Argelia, durante 1954, al comienzo de una guerra de liberación que duró ocho años, y cuenta la peripecia de un profesor de francés que ha de conducir a un acusado de asesinato por esos costillares de animal prehistórico que es el Atlas y entre el acoso de la guerrilla, los colonos y la familia de la víctima, que persigue una venganza como obliga la tradición. El director, David Oelhoffen, toma la letra de su película de un relato corto de Albert Camus, ?El invitado?, recogido en el volumen ?El exilio y el reino?, un pulso moral y personal entre sus dos condiciones, la de argelino y la de francés.

En ese territorio de la aspereza geográfica y moral construye Oelhoffen su ?western? con todos los ingredientes, desde la plenitud de la pradera hasta la integridad y la amistad entre solitarios. Viggo Mortensen es el principal recurso narrativo de este film, pues su rostro magro es siempre abundante en diálogos no escritos y en un equilibrado compuesto de calma y peligro. Exprime su personaje aislado, terco y con causa, que ofrece y pide respeto, y que en cierto modo puede apreciarse como un injerto del propio Camus; frente a él, Mohamed, un hombre con valor y dignidad que desactiva su culpable crimen con unos argumentos imbatibles?, es su mejor momento de la película, pues tal vez su personaje, o la interpretación que consigue Reda Kateb no sea tan afinada y sugerente como la de Mortensen.

?Lejos de los hombres? tiene, en su sencillez y manejabilidad, algo del espíritu de Hawks, delos fundamentos éticos y esforzados de sus personajes, siempre abocados a cumplir una misión por ardua que parezca, y en la que prima más el compromiso moral que el ideológico.

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