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Crítica de «La playa de los ahogados» (**): Mystic ría

Crítica de «La playa de los ahogados» (**): Mystic ría

Carmelo Gómez, a quien habría que extorsionar para que no cumpliera su amenaza de retirarse, presta corpachón y categoría al personaje, un tipo que investiga despacio, a lo «Mystic River»

D�a 09/10/2015 - 09.51h

Suele decirse que Gerardo Herrero es mejor productor que director. En su primera faceta ha fabricado algún Oscar, como «El secreto de sus ojos», y otros éxitos del calibre de «El hijo de la novia», por no hablar de las innumerables joyas de mayor o menor presupuesto que ha sacado adelante. En «La playa de los ahogados», retoma el placer de dirigir él mismo la historia, en este caso la adaptación de la novela de Domingo Villar, creador de la figura del detective gallego Leo Caldas.

Carmelo Gómez, a quien habría que extorsionar para que no cumpliera su amenaza de retirarse, presta corpachón y categoría al personaje, un tipo que investiga despacio, a lo «Mystic River» (¿Mystic ría?). Lo acompaña un eficaz Antonio Garrido, en un reparto en el que habría sido imperdonable no incluir a Celso Bugallo. La hermética idiosincrasia local enriquece la trama, a partir de la aparición del cadáver de un marinero con las manos atadas.

Otros hallazgos sueltos, como la idea del libro de los idiotas, acompañan un guiso con buenos ingredientes y un misterio suficientemente complejo e imprevisible. Pero al conjunto le falta sal, pecado imperdonable en un relato marinero. Es una película muy hablada, quizá demasiado. Gerardo Herrero los pone a conversar y todos cumplen a gusto, pero apenas les deja hacer otra cosa. A este ritmo, da la sensación de que el personaje brillaría más en una serie de televisión, con tiempo para calar, que parece justo lo que no querría hacer Carmelo. Bonito problema.

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