ABC.es

HoyCinema

patrocinado por .
Crítica de «La cumbre escarlata» (***): Caserón fantasmagótico

Crítica de «La cumbre escarlata» (***): Caserón fantasmagótico

No es una película de terror, a pesar de que la firme Guillermo del Toro y tenga muchos de los ingredientes del género

Día 16/10/2015 - 08.47h

Si va a suponer una decepción, es mejor decirlo ya: no es una película de terror, a pesar de que la firme Guillermo del Toro y tenga muchos de los ingredientes del género. Es una película romántica y que responde casi punto por punto a la tradición novelesca gótica del XIX: las pasiones sin freno, la mansión que de diversas formas le comunica sus impresiones a sus habitantes, las viejas profecías y maldiciones, la sensación de que tanto es allí territorio de los vivos como de los muertos?

Los fantasmas existen, dice al comienzo la protagonista, que es Mia Wasikowska como caída de un cuadro del Quatroccento, y al poco aparecerá el personaje de Tom Hiddleston, como vestido por Poe sobre un diseño visual de John Ruskin; y después, ella, la otra, como el ama de llaves de caserón entre Manderlay y el de «Los Otros», y que interpreta Jessica Chastain sin su gran atributo de la pelirrojez.

Tal vez el mecano de la trama se prevea, se tema, se sospeche o se certifique, pues responde al plan del patrón, aunque sí resulte sorprendente e insospechado dentro del estilo Del Toro ese irse apoderando de la historia el melodrama y el romanticismo amplificado. Pero lo hipnótico de esta película no está en su trama, ni en su capacidad de aliar sensibilidad, emoción y miedo, sino en el diseño y visión de un escenario tan impresionante como decadente: un caserón que no conseguiría la cédula de habitabilidad ni que la firmase el tal Kichi.

Comentarios