ABC.es

HoyCinema

patrocinado por .
Crítica de «La verdad» (***): Guillotinas en la sombra

Crítica de «La verdad» (***): Guillotinas en la sombra

En esta película se echa a los periodistas a la calle por un defecto de forma, aún a sabiendas de que el fondo de la información era verdadera

D�a 30/10/2015 - 08.45h

Echando la vista atrás sobre las películas que tratan de las relaciones entre el poder y los medios de comunicación nos damos cuenta de cómo han cambiado las cosas. En «Todos los hombres del presidente» (1976) las revelaciones de unos periodistas obligaban a la dimisión de un presidente. En «La sombra del poder» (2009) se metía en la cárcel a un senador. En «La verdad» que nos ocupa se echa a los periodistas a la calle por un defecto de forma (una helvetica light en vez de una helvetica roman en un documento) aún a sabiendas, todos y todas, de que el fondo de la información era verdadera.

Y de eso va «La verdad», de cómo ha involucionado el poder de los medios de comunicación ante unos poderes que ya no se paran en nada para tapar sus vergüenzas. Aquel caso sobre si Bush se había metido de soslayo en la Guardia Nacional para evitar ir a la guerra de Vietnam costó el puesto a media redacción de la CBS, gente que ya había probado su veracidad y valía en muchos casos. El trayecto, terrible y deshumanizado, que atraviesan esos profesionales es lo que se muestra en la película.

Se hace sin tapujos, sin piedad y sin una licencia a la duda de lo que está pasando. Gente poderosa que ni siquiera se atisba, pero se percibe. Políticos que mandan a terceros y cuartos intermediarios para manejar la guillotina, en una especie de inquisión medieval.

El sendero de espinas de los periodistas tiene un especial reflejo en la formidable Cate Blanchett, que en cada actuación se hace merecedora de Oscar tras Oscar. Ese paso de la euforia al drama, de la impotencia y de la lucha entre la contención y cantar las cuarenta a los ejecutores aunque te cueste el cuello llena el filme, que es casi todo de Blanchett. Es un filme valiente, duro y, sobre todo, muy desesperanzador.

Comentarios