ABC.es

HoyCinema

patrocinado por .
Crítica de «Robles, duelo al sol» (***): El terrible fuego amigo

Crítica de «Robles, duelo al sol» (***): El terrible fuego amigo

El final de José Robles no es del todo un misterio. Es sabido que lo liquidaron en plena Guerra Civil y que su muerte enfrentó a Ernest Hemingway y John Dos Passos

D�a 27/11/2015 - 08.46h

A veces, las historias de intriga se desarrollan durante décadas. El final de José Robles no es del todo un misterio. Es sabido que lo liquidaron en plena Guerra Civil y que su muerte enfrentó a Ernest Hemingway y John Dos Passos, hasta entonces amigos y compañeros de trinchera republicana. El nieto del escritor de «Manhattan transfer» indaga ahora en aquel misterio de la mano de Sonia Tercero, autora de esta película documental que no resuelve las principales dudas pero lo aclara todo.

La cinta es también una elegía por la muerte injusta de aquel profesor y traductor, que se ofreció a ayudar a un bando que lo acabó devorando, dando plantón a su confortable vida en Baltimore, donde lo esperaba su familia y un trabajo respetable. Es imposible no acordarse del «Homenaje a Cataluña» de Orwell, de la «Tierra y libertad» de Loach, que también lloraban por la misma causa derramada entre purgas moscovitas y luchas intestinas.

Dos Passos Coggin lee fragmentos de su abuelo desde los escenarios que los inspiraron, reconstruye sus investigaciones en el edificio de Telefónica en la Gran Vía de Madrid, junto al fantasma del Hotel Florida, desaparecido nido de espías, intelectuales y prostitutas. Robles cometió el pecado de saber demasiado, como traductor de los rusos que dirigían su guerra desde el Palace, y quién sabe si de torcer un gesto o dejar caer una indiscreción. Incluso tenía un hermano franquista, que también pasó lo suyo. Expertos como Paul Preston teorizan sobre una muerte que John Dos Passos imaginó por escrito, despachada al final como un «accidente de guerra». El americano no pudo evitar la desaparición de su amigo y traductor, pero salvó a su familia de varias maneras posibles. Al espectador le queda claro que Robles era un hombre bueno, demasiado para jugar a la guerra.

Comentarios