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Crítica de «La novia» (***): Más lorquiano que Lorca

Crítica de «La novia» (***): Más lorquiano que Lorca

El envoltorio de ese pasional y letal triángulo es fastuoso, hipnótico, aunque también previsible

Día 11/12/2015 - 09.47h

Lorca aludía en el título de su obra a los efectos y resumía el desenlace, Bodas de Sangre, y la directora Paula Ortiz enfoca directamente a la condición de la tragedia, «La Novia», que no esposa, y hay algo más de comprensión hacia el protagonismo absoluto de este personaje en la mirada de la cineasta que en la del poeta, aunque sí le recoja todo lo demás de su universo, o cancionero, desde el ojo del caballo, a los temblores de la luna, la pasión en los pechos, el olor a aceituna, y todo eso? Mete a Lorca y lo lorquiano en una puesta en escena superior, en un preparado de imagen de luces limpias, blancas, purísimas, con un verso cauteloso, dicho sin apenas fardar (y aún así, suena a veces falseado, casi petulante), y con una música muy sorprendente, y en especial si la oyera Lorca.

El envoltorio de ese pasional y letal triángulo es fastuoso, hipnótico, aunque también previsible (uno siempre espera algo de cámara lenta para el verso lorquiano, y que sude el caballo negro, y la tez gitana al contraluz?), y las pasiones que envuelve son igualmente hipnóticas: amores suicidas, venganzas, traiciones, pasado trágico, olor a fatalidad, fritanga y maldición. Interpretar a Lorca (en cine, en primer plano) es un billete de entrada al frenopático: hay que ponerse muy estupendo, y serio hasta el sudor, canturrear el texto y dejar que salgan al galope las emociones, y hay, desde aquí, tanta distancia al cielo como al ridículo. Inma Cuesta lo borda, está dentro del personaje y lo revienta por dentro. Gran esfuerzo, como el de todos los demás, la muy lorquiana Luisa Gavasa, madre del novio, o Ana Fernández, o el último hurra de Carlos Álvarez Novoa. En fin, a Lorca le gustaría, y a los lorquianos, también.

Dirección: Paula Ortiz. Con: Inma Cuesta, Asier Etxeandia, Álex García.

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