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Crítica de «Legend» (***): El actor orquesta

Crítica de «Legend» (***): El actor orquesta

Esta película es Tom Hardy, sobre todo Tom Hardy, que realiza una portentosa actuación en su doble papel de los gemelos Kray

Día 08/01/2016 - 09.37h

Cuenta la leyenda urbana, la misma sobre la que se levantó la historia de los gemelos Kray, que una mañana Tom Hardy se despertó, con droga hasta en los ojos, sobre un charco de sangre. Era la suya, que le salía por la boca y la nariz. El chico rebelde, la bala perdida, dijo que hasta ahí había llegado, que no quería más.

Desde ese momento «el bello Bob» de «RocknRolla» se centró y desde entonces no ha parado de subir como la espuma. Ha hecho 12 películas en cinco años, hablan de él como el nuevo James Bond y también suena para sustituir a Hugh Jackman como Lobezno. En suma, es una de las máximas estrellas de Hollywood, capaz de estar hora y media frente a una cámara conduciendo un coche y crear una gran película como «Locke».

Viene a cuento todo esto porque «Legend» es Tom Hardy, sobre todo Tom Hardy, que realiza una portentosa actuación en su doble papel de los gemelos Kray. En esta superposición de los hermanos, tan iguales pero tan distintos, la gama de registros de Hardy resulta admirable. Su capacidad camaleónica reviste a la historia de un valor añadido. Porque «Legend» es, en realidad, una historia de gánster como tantas otras de las que últimamente salen sobre los barrios bajos londinenses. Unos tipos creados a base de martillo y clavos, esos con los que fabricaban ataúdes para los demás mientras iban construyendo los suyos propios. Pero es Hardy el que da riqueza a la historia, el que la surte de matices distintos, de orden y serenidad en Reggie, y de peligro, inquietante, continuo y voraz, cuando se trata de Ronnie, un individuo con esquizofrenia paranoide que Hardy recrea con una mirada entre perdida e inquietante, con sabor a sangre y a miedo, a mucho miedo.

En medio, una historia de amor con una frágil chica que contrasta con la rudeza del mundo que la rodea, una corbata de esparto que la acabará asfixiando; la misma que, al mismo tiempo, se acabará ciñendo sobre el grueso y crudo cuello de los gemelos Kray.

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