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Crítica de «La chica danesa» (**): Cambio de vestuario

Crítica de «La chica danesa» (**): Cambio de vestuario

Tom Hooper, cineasta de gusto exquisito y de tacto extremo, procura entrar en la vida de Einar Wegener, la primera persona que se sometió a una cirugía de cambio de sexo

Día 15/01/2016 - 12.43h

Einar Wegener fue un pintor paisajista danés y fue también Lili Elbe, la primera persona que se sometió a una cirugía de cambio de sexo. Y el británico Tom Hooper, cineasta de gusto exquisito y de tacto extremo, procura entrar en esa historia ocurrida en los lejanísimos años veinte del pasado siglo, lo cual sugiere que, sin ese gusto y ese tacto, la película podría haber sido de otro género más centrado en detalles entre la carnicería y la medicina. No es así, Hooper nos pinta un cuadro en tonos pastel de la vida del pintor, a partir justo de cuando se da cuenta de que es una mujer encerrada en el cuerpo de un hombre y procura que de su narración nos llegue sólo la cáscara de esa metamorfosis y la angustia de la pérdida o del encuentro de la identidad sexual. Al negarle al drama que experimentan los personajes (el de él/ella y el de su esposa, la también pintora Greta Wegener) todo el trasfondo de sordidez, Hooper construye una historia cómoda para los ojos del espectador, incluso estéticamente notabilísima, pero también le arrebata parte de su fuerza transgresora, de la potencia de su cicatriz. Una decisión clave: elige a un actor, Eddie Redmayne, para que, disfrazado, despoje a Einar Wegener de su masculinidad y se transforme (disfrace) de Lili Elbe, algo que hace con esfuerzo y amaneramiento Redmayne, pero no consigue traspasar las costuras del mero disfraz, reduciendo la transgresión a una delicada cuestión textil y ornamental; es un trabajo vistoso, aunque huero. A su lado, en cambio, Alicia Vikander, coloca todos los acentos en su sitio para que le lleguen al espectador, desde su mirada de esposa y mujer plena, todos los detalles y sugerencias que Tom Hooper esquiva con elegancia. Es una película muy hermosa, pero, tal vez, debería haber sido también otra cosa.

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