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Crítica de «La gran apuesta» (***): Jerga económica y ritmo de película de atracos

Hay una posición moral clara en la película: casi todos son desaprensivos, incluidos los héroes de ella, los que apostaron su fortuna a favor de la quiebra global

Día 21/01/2016 - 20.13h

Dirección: Adam McKay. Con: Christian Bale, Steve Carell, Ryan Gosling, Brad Pitt.

Tras años de mirar el fondillo de la cartera con la frente perlada por el agobio, el que más y el que menos ya sabe qué es una hipoteca subprime, una emisión de CDO, una agencia de ráting y una pandilla de aprovechados sin escrúpulos. Además de la propia cartera, el cine ha ayudado a comprender , si no los entresijos de la trama, sí al menos algunas claves y la tragedia de sus consecuencias en películas como «Inside Job», «Margin Call» o «El lobo de Wall Street», y en ese territorio entre la verdad de la crisis y la ficción al reflejarla en un espejo cóncavo es donde el director Adam McKay nos describe con ritmo frenético los años previos a la gran costalada mediante el retrato de unos cuantos personajes que previeron el colapso de los grandes Bancos -que escondían montones de basura y se tomaron su tiempo y nuestro dinero para empaquetársela lujosamente al ávido o desarmado personal- y que se organizaron para enriquecerse con los restos del naufragio.

Hay una posición moral clara en la película: casi todos son desaprensivos, incluidos los héroes de ella, los que apostaron su fortuna a favor de la quiebra global (tal vez las dudas del personaje de Steve Carell o la filosofía del que interpreta Brad Pitt tienen algún brochazo de ética), pero las motivaciones generales tienden a la falta de escrúpulos. Y hay una posición narrativa también clara: no se escabulle de la complejidad económica de la trama, y recurre a la jerga de términos y conceptos de ese mundo selvático, lo cual produce una ansiedad añadida en el espectador, un poco a la defensiva como si le hablara su asesor fiscal o su farmacéutico; pero McKay tiene el acierto de combinar explicación con ironía y sentido del humor mediante las apariciones, sin venir a cuento, de rostros famosos para aclarar mirando a cámara las entretelas del asunto. Grandes nombres de Hollywood se reparten el peso protagonista, y todos ellos (y los demás) consiguen que no te aburras y que se entienda al menos la letra gorda del mensaje, lo cual ya es un milagro.

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