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Crítica de «Spotlight» (***): Más fe en el kiosko que en la Iglesia

Crítica de «Spotlight» (***): Más fe en el kiosko que en la Iglesia

La película se esfuerza en ser una historia de periodistas y no una sobre pederastas, aunque ofrece detalles de los hechos

Día 28/01/2016 - 21.42h

Dirección: Thomas McCarthy. Con: Mark Ruffalo, Michael Keaton, Rachel McAdams.

Película con una cara terrible: trata sobre el sórdido caso de pederastia generalizada entre miembros de la Iglesia Católica de Boston durante décadas; y película con otra cara apasionante: detalla la investigación periodística de un equipo del Boston Globe que sorteó durante meses el entramado de silencios y amenazas de las autoridades eclesiásticas, políticas y judiciales empeñadas en mantener oculto semejante estercolero.

«Spotlight» es el nombre de ese equipo de investigación del periódico y que le permite al espectador congraciarse con una profesión que ya anda confundida con el chicle en el zapato de la actualidad. Y es lo positivo, lo reconfortante de esta sombría película, y Michael Keaton, Mark Ruffalo, Rachel McAdams y Stanley Tucci (con Liev Schreiber y su magnífica voz de chelo roto) persiguen y cuentan la historia a ritmo de cierre de edición, mientras que el director de la película, Thomas McCarthy (gran arranque de su filmografía con «Vías cruzadas», y excelente segunda, «The visitor»), filma de modo perfecto el respirar de una redacción, esa selva en la que todos devoran, hasta los herbívoros, y que dirige el sinuoso personaje que interpreta John Slattery. Lo negativo, lo aterrador, lo insufrible, es lo que va descubriendo con esfuerzo, riesgo y dedicación plena ese periodismo que tanto tiene de sacerdocio: horribles casos de pederastia y horrible y metódico encubrimiento de la Archidiócesis de Boston y de otros estamentos y poderes públicos de la ciudad.

La película se esfuerza en ser una historia de periodistas y no una sobre pederastas, aunque ofrece detalles de los hechos, declaraciones de las víctimas y escenas conmovedoras que provocan sentimientos un peldaño por encima de la emoción? Pero, lo esencial es el enorme esfuerzo y la gran profesionalidad periodística (Ruffalo es un adicto a ella) para sacar a flote ese buque de inmundicia hundido. Y precisamente su carácter de film periodístico le resta o le limita su carácter de profundo drama humano: la frialdad de los hechos, la verdad pura y dura, no siempre está a la temperatura ideal y se corresponde con la potencia de los sentimientos. Lo cierto es que se puede salir de ella con más fe en el kiosko de Prensa y con menos en la Iglesia.

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