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Crítica de «Nahid» (**): Drama moderno en un país antiguo

Crítica de «Nahid» (**): Drama moderno en un país antiguo

La trama, desde luego, parece de otras latitudes: una joven divorciada que vive con su hijo en una pequeña ciudad desea casarse con el hombre del que se ha enamorado

Día 12/02/2016 - 09.48h

Al espectador le puede asaltar la impresión de que en España se estrena la práctica totalidad del cine iraní, algo que no consiguen ni las cinematografías más potentes, y que nos llegan más películas de allí (al menos desde Kiarostami) que de los Países Bajos, por ejemplo. Gracias al buen ojo de la distribuidora Caramel Films, en «Nahid» descubrimos algo más, una voz femenina, la de Ida Panahandeh, directora sorprendentemente moderna que explora los conflictos de unos personajes capaces de romper estereotipos.

La trama, desde luego, parece de otras latitudes: una joven divorciada que vive con su hijo en una pequeña ciudad desea casarse con el hombre del que se ha enamorado. Aquí es donde entran en juego las particulares leyes locales. El padre es quien tiene la custodia del chico, pero el exmarido concede a Nahid (excelente Sareh Bayat) la patria potestad de su hijo... si ella no se vuelve a casar. Para terminar de complicar las cosas, en Irán es posible la figura del matrimonio temporal, opción legal pero mal vista, como ocurriría casi en cualquier sitio, aunque más de uno pensará que no está mal tirado el invento... El caso es que esta solución podría resolver el puzle, pero tensaría la relación entre las piezas.

Con este argumento, Panahandeh mira con ojos limpios su propia sociedad, cuyo reloj sigue atrasado. La empresa prospera en buena medida gracias a su convicente reparto, en el que también destaca Pejman Bazeghi, todo un galán del cine y la televisión locales. Sin la lentitud de otros títulos iraníes pero con la sensibilidad que se le supone, la película resulta agradable al paladar, aunque le falta algo de sal. Una vez metido en las peculiaridades de este drama, el espectador puede echar de menos mayor intensidad dramática, algún desgarro más visible. Su falta de adornos satisfará más al crítico que al público «normal», pero en todo caso viene a demostrar que la cantera iraní sigue siendo un milagro.

Dirección: Ida Panahandeh. Con: Sareh Bayat, Pejman Bazeghi.

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