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Crítica de «¡Ave, César!» (***): Los idus del Hollywood de los 50

Crítica de «¡Ave, César!» (***): Los idus del Hollywood de los 50

Espectacular, ingeniosa, divertida, con gran vocación satírica del lugar y la época que retrata

Día 19/02/2016 - 08.47h

Dirección:E. Coen y J. Coen. Con: Josh Brolin, George Clooney.

Uno se desliza sobre esta película como si llevara ruedas y hubiera una suave pendiente cuesta abajo: espectacular, ingeniosa, divertida, con gran vocación satírica del lugar y la época que retrata y con esos actores magníficos que se dejan gustosos manipular por los traviesos hermanos Coen. El hervidero de unos grandes Estudios en el Hollywood de los años cincuenta, con un personaje clave, el productor, el encargado de que se hagan las películas como dios (o sea, el gran jefe, el del puro) manda, pero también de que los directores, las estrellas, sus amantes, los guionistas, los aguiluchos de la Prensa y el circo entero viva en una concordia que le exige tanto desgaste físico y moral que sólo lo equilibra mediante la confesión diaria.

El personaje es Eddie Mannix, interpretado con resignación por Josh Brolin. Su retrato de hombre orquesta desafinado y de apagafuegos en los varios rodajes mastodónticos y a la vez de los Estudios es lo mejor de la película, con la filmación de fabulosos números musicales y con las escenas apoteósicas de ese ¡Ave César! que se rueda a trompicones? Genial la escena de consenso entre los diversos popes religiosos sobre si está bien tratada la figura de Jesús.

El caso Clooney es proverbial dentro del cine de los Coen, pues expresa exactamente el grado de farsa que le quieren imprimir a sus historias, y aquí Clooney les borda a la gran estrella un par de peldaños por debajo del coeficiente intelectual medio. Y se ríen entre todos del ambiente comunistoide de la época, o del gremio, con algunas líneas de diálogo fabulosas. Ralph Fiennes, director cliché; Scarlett Johansson, estrella burbujeante; Channing Tatum, bailarín bolchevique; Frances McDormand, fumeta en la sala de montaje; Tilda Swinton, bruja gemela, y el mejor, Alden Ehrenreich, el vaquero con smoking?, todos construyen un divertido y satírico ¿homenaje? al mundo Hollywood, y todos tienen sus momentos estelares, porque, en el fondo, es una película de muchos momentos estelares, muchos guiños y mucho brochazo de color. Pero, al menos desde mi butaca, no se acierta a ver el sentido del cuerpo entero, su magnitud, lo que se queda pegado al irte.

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