ABC.es

HoyCinema

patrocinado por .
Crítica de «La corona partida» (***): Otro Juego de Tronos

Crítica de «La corona partida» (***): Otro Juego de Tronos

Al servicio de un relato analítico, intimista, que desmenuza con claridad casi didáctica los pormenores de las intrigas cortesanas en juego

Día 19/02/2016 - 08.47h

Andan los estudiosos académicos como locos con las narrativas transmedia y similares: se refieren a un relato que se despliega a través de diversos soportes; nada que ver con las adaptaciones o meras transposiciones, por ejemplo, de un comic al cine.

Entonces, la razón de ser de esta película es el éxito de una serie de TVE como «Isabel» y su función principal, he leido repetidamente, es servir de puente en lo argumental con otra serie de próximo estreno sobre el emperador Carlos I, que aquí aparece como un adolescente al que le cuentan la historia de la lucha por el reino de Castilla tras la muerte de Isabel, a principios del siglo XVI.

Bien, repiten muchos de los actores y la misma compañía productora, y lo que aquí se cuenta podrá ser objeto de un resumen acelerado al comienzo de la nueva serie. Ya saben, eso de «en episodios anteriores»? Lo que ocurre es que precisamente el empaque visual de «La corona partida» nada tiene que ver con el de una serie y no cabría, no cabe, en una pantalla de televisor: está diseñada (cansinamente al principio, con un desfile de desfiles; mejor puesta en escena luego en interiores) para una pantalla panorámica, tiene una fotografía muy oscura (como aquellas películas de Eastwood que había que aclarar para ver por la tele?) y la banda sonora sinfónicamente continua y cierto rigor a la hora de racionar los primeros planos, hacen de ella una película, no un mero spin off alargado.

Curiosamente, este concepto visual se pone al servicio de un relato analítico, intimista, que desmenuza con claridad casi didáctica los pormenores de las intrigas cortesanas en juego. Y la loca de la función, la Juana que borda una magnética Irene Escolar, propicia los momentos más intensos del relato, las explosiones que lo arrancan de una cierta frialdad (o distancia) que no resulta desagradable, simplemente choca con anteriores versiones del personaje y su historia.

Comentarios