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Crítica de «Dioses» (**): Corazón palpitante

Crítica de «Dioses» (**): Corazón palpitante

La película ha ganado todos los premios de la Academia del cine polaca, la historia debe tener allí un sentido que no resulta evidente fuera

Día 18/02/2016 - 19.33h

Las películas sobre los grandes creadores o los individuos extraordinarios tienen todo tipo de problemas -no hay más que evocar el escaso número de veces que resultan satisfactorias-, que se agravan cuanto más cerca en el tiempo nos pillen: nadie va a decirnos nada sobre la peluca de Leonardo pero hay mucha gente que sabe que el primer doctor que hizo un transplante de corazón en Polonia era un fumador compulsivo (lo saben porque aún viven, algunos con un corazón que les colocó él mismo).

Esto limita grandemente las licencias artísticas que podrían salvar tantos biopics, condenándolos a una forma de hagiografía que sólo empeora cuando quiere ser aséptica. Entonces, la historia del profesor Zbigniew Religa se balancea como puede entre estos extremos y consigue ser, quizás, más fidedigna que espectacular. Entre sus rasgos más llamativos se encuentra el de recuperar ese tono verde de la fotografía del cine polaco que uno recuerda del cine de Kieslowski (y que la verdad es que resulta adecuado entre tanto quirófano) y el haber elegido un actor entre inquietante y estomagante como Tomasz Kot para encarnar al galeno que se enfrentó al status quo de la cirugía polaca. Con una jeta así es difícil caer en la beatería hacia el personaje; pero el caso es que sale uno sin saber tampoco gran cosa de él, salvo que era muy tenaz hasta para fumar. La película ha ganado todos los premios de la Academia del cine polaca, la historia debe tener allí un sentido que no resulta evidente fuera.

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