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Crítica de «El amor es más fuerte que las bombas» (***): Imagen de guerra, imagen de hogar

Crítica de «El amor es más fuerte que las bombas» (***): Imagen de guerra, imagen de hogar

Melodrama familiar cincelado sobre mármol frío, incomunicación, pérdida, sentimientos frustrados y tono entre lo melancólico y lo enfermizo

Día 04/03/2016 - 16.55h

Melodrama familiar cincelado sobre mármol frío, incomunicación, pérdida, sentimientos frustrados y tono entre lo melancólico y lo enfermizo.

El centro de ese universo perverso es una mujer, o más exactamente su ausencia, pues murió en un accidente de coche, y su marido y sus dos hijos se disponen a vivir la catarsis de una exposición de su obra fotográfica tres años después.

Fotógrafa de guerra, emocionalmente inestable y con el físico de verja de hierro repujado de Isabelle Huppert, la personalidad de la madre ausente (y presente en constante flasback y en narración paralela) explica los diversos conflictos en los que viven sus dos hijos, uno de ellos todavía adolescente, y el marido acostumbrado a los «abandonos» de su mujer hasta que llegó el definitivo.

El director, Joachim Trier, consigue empaquetar con notable gusto narrativo y con mucha sensibilidad hacia los detalles, los comportamientos, las palabras y las emociones trabadas de los personajes, interpretados con precisión por la solidez de Gabriel Byrne, la esponjosidad de Jesse Eisenberg y la marcianidad del joven Devin Druid, que introduce el componente de confusión, de rebeldía e incluso genialidad a la historia.

Y Huppert, que, por supuesto, es también mucho más fuerte que las bombas, y que transporta ese extraño síndrome del reportero de guerra, que usa su hogar como el submarinista de pulmón libre la superficie: un sorbito y vuelta abajo.

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