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Crítica de «Mustang» (***): Salirse del burka

Crítica de «Mustang» (***): Salirse del burka

Deniz Gamze Ergüven nos cuenta desde su mirada crítica y sabia el doloroso proceso de «madurar» entre las niñas de esa cultura y religión

Día 11/03/2016 - 10.17h

Es verano, las clases han terminado y cinco jovencitas (hermanas) lo celebran entre juegos y alegría, mientras dejan en la pantalla la impresión de que estamos ante una historia blanca en esas edades de sorpresa y descubrimiento.

Viven en un pueblo de Turquía y enseguida lo que sorprende y se descubre es la insoportable realidad social aún en ese ambiente distendido y familiar que de manera sigilosa y rigurosa las irá apresando poco a poco. La directora, Deniz Gamze Ergüven, nació en Ankara, pero reside en Francia y nos cuenta desde su mirada crítica y sabia el doloroso proceso de «madurar» entre las niñas de esa cultura y religión.

Es su mirada, pero nos llega a través de los ojos de la hermana más pequeña, que narra los avatares y las transformaciones que sufren cada una de las hermanas ante su necesidad imperiosa de vivir, amar, ser y estar. La importancia de «Mustang» consiste en revelar lo profundo y enfermizo del drama sin renunciar a las tonalidades de comedia y a un blancor y estupor narrativo que llena de calidez la pantalla, en una especie de alarde entre la crítica feroz y la ausencia de veneno y saña. Son magníficas las jóvenes y naturales protagonistas, que ponen carisma y luz donde se presiente ordinariez, abuso y oscuridad. No es raro ver aquí un lejano eco de «Las vírgenes suicidas» de Sofia Coppola, pero estas «Mustang», o caballos sin dueño, hablan más de sobrevivir que de morir, y no es una película que trate un problema generacional sino cultural, o más precisamente, de falta de ella.

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