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Crítica de «La modista» (**): tragicómica venganza

Crítica de «La modista» (**): tragicómica venganza

Hay que saber meterse en el tono de esta originalísima película australiana, que alterna detalles deslumbrantes con otros desconcertantes

Día 18/03/2016 - 09.14h

Hay que saber meterse en el tono de esta originalísima película australiana, que alterna detalles deslumbrantes con otros desconcertantes. Jocelyn Moorhouse adapta el best seller de Rosalie Ham, una fábula de aspecto pintón y estupendo reparto, un extraño western en el que el vengativo pistolero que regresa a su pueblo es una mujer, armada con aguja de coser y cinta métrica.

Quizá la mayor dificultad para disfrutar la cinta sea su engañoso tono. Bajo el disfraz de comedia, se cuentan cosas tremendas, alguna incluso impresionante. Si sale bien, el recurso es fantástico, pero hasta la música, magnífica en sí misma, parece un señuelo que contradice con sus acordes saltarines lo que ven nuestros ojos.

El mensaje último es plausible, un ataque en toda regla contra la maledicencia y el insano cotilleo de municipio pequeño, que no es igual que el de patio de vecinos de ciudad dormitorio, por ejemplo. Menos convincente resulta la resolución del drama interno de la protagonista. El trauma y la amnesia infantil no cuelan. La locura de la madre (gran Judy Davis) tampoco se justifica lo suficiente. De remate, y aquí entra en juego la involuntaria mirada machista del crítico, Kate Winslet, bellísima, con un rostro que es la viva imagen de la inteligencia, no encaja del todo como maciza, por más que su propio personaje la vista con primor. «La modista», en suma, tiene aspecto de gran cine, pero si se observa demasiado de cerca (como cuando en los museos se pegan a a los cuadros impresionistas) los detalles pueden llegar a chirriar.

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