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Crítica de «Madame Marguerite» (***): La Castafiore y un sorbo de helio

Crítica de «Madame Marguerite» (***): La Castafiore y un sorbo de helio

Una historia en la que se empastan con perfecto equilibrio la comicidad y el drama, lo ridículo y lo genial, la armonía y el desconcierto

Día 01/04/2016 - 09.07h

Película sorprendente porque enfoca a un personaje asombroso, inaudito (aunque, en oírlo está precisamente la gracia y la desgracia de esta obra), a una mujer adinerada, mecenas de artistas en el París de los años veinte, amante de la ópera y aficionada a dar recitales ante un selecto círculo de notables, creadores y amigos de la música.

El director, Xavier Giannoli, juega en el arranque con la expectación ante uno de sus conciertos «caseros» y el canto de esa diva diletante cuya voz todos alaban. Y surge la figura de Madame Marguerite, una especie de Castafiore tras darse un lingotazo de helio, y que interpreta de modo maravilloso la actriz Catherine Frot? El estupor es mayúsculo entre algunos personajes que acuden allí por primera vez, pero sobre todo para el espectador: es impresionante el desfalco que le hace Madame Marguerite al encanto del aria. Y empieza una historia en la que se empastan con perfecto equilibrio la comicidad y el drama, lo ridículo y lo genial, la armonía y el desconcierto?, entre la realidad de esa mujer, la realidad que le ocultan (por piedad o por malicia) sus allegados y la otra realidad, sobre los estereotipos del arte y las rupturas del canon.

Ofrece esta película la posibilidad de reírse del personaje y de adorarlo en su sublime ingenuidad, de encontrarle entre las capas de los grotesco una finura y un valor «artístico» que tomaría cuerpo (a veces esquelético) en las posteriores vanguardias del siglo XX, y que en esta película se traduce en el entusiasmo con el que la «entienden» los ambientes bohemios de aquel París.

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