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Crítica de «Julieta» (***): La toalla y el tiempo

Crítica de «Julieta» (***): La toalla y el tiempo

El «drama puro», «la contención», «las emociones» y toda esa novedad de su última película están más en la profunda interpretación y el rostro desolado de Emma Suárez, que en el propio argumento

Día 07/09/2016 - 13.08h

Hay una verdad en la película de Almodóvar: estás un día secándote la cabeza con una toalla, te la quitas ante el espejo y han pasado veinte años en tu rostro? Momento clave, y no tanto de Julieta (que pasa de Adriana Ugarte a Emma Suárez) como del propio Almodóvar, que desvela aquí el alma de lo que quiere contar; o mejor, de cómo lo quiere contar. Es anecdótico lo que «Julieta» se distancia del aroma de los cuentos de Alice Munro, pero es esencial lo que sugiere de la quitada de toalla del cine de Almodóvar, ya puro rostro de Emma Suárez, el auténtico pincel que dibuja los sentimientos de la historia con tinta premonitoria, anticipándose, aventajando, a lo que el argumento nos dice. De hecho, el «drama puro», «la contención», «las emociones» y toda esa novedad de su última película están más en la profunda interpretación, en la extraordinaria capacidad para insinuar drama del rostro desolado de Emma Suárez, que en el propio argumento.

Esa alabada «madurez» aquí de su cine consiste en alejarse del cliché de sí mismo, de despojarse de humor y humores, y centrarse en el primer plano de su protagonista (sea él o Julieta). Una mujer madura, viuda de marino, madre de una hija y abismada en un estado de ánimo desfallecido por el tiempo, la infelicidad y las ausencias (lo del sentimiento de culpa es lo más endeble e impostado de su abismo y de la lógica personal y argumental). La sustancia es su estructura, el modo de narrar esa historia que le da profundidad y sentido al fondo: los cambios de paisaje, de tiempo y de interpretación?, ésa es la preocupación de Almodóvar y lo que quiere expresar con un trenzado entre el presente y el pasado, entre la causa y su efecto. Un Almodóvar más «formal», más interesado en el gesto que en el guiño, aunque se consienta desahogos tipo «Bimba», «poética de ciervo», «gobernanta Rossy», «autorretrato Lucien Freud» o «momento Chavela». Saborea Almodóvar lo insípido, lo ?saborío? de la tragedia de Julieta para admitirse retratado por un melodrama clásico en los dos sentidos del término, tan de siempre y tan de todos.

Dirección: Pedro Almodóvar. Con: Emma Suárez, Adriana Ugarte

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